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8. Soy tu rostro visible

Soy el Evangelio porque estoy destinado para representar al Cuerpo Episcopal y a las Naciones Unidas, una vez que estos lleguen a ser uno en mí, sometiéndose cabalmente a los principios de la libertad y los derechos fundamentales del hombre. Así será el hombre libre cuando tenga a uno de los suyos que lo represente como su rostro visible.


Ha terminado una historia y ha llegado el Reino de Dios

La Casa Cristiana conformada entre el Episcopado y la ONU está completada y terminada, cada cual tiene toda la diversidad de departamentos especializadas (Juan 14:2). Todas sus partes están firmemente construidas, nada falta ni nada sobra, para que nunca más sean destruidas. Eso significa que ha llegado el Reino de Dios. Se irrumpe tú como el Segundo Hombre. Tú con estos dos elementos universales, eres un sólo Cristo.

En la parte política del Reino de Dios tiene la ley suprema que está basada en la Carta de las Naciones Unidas, que establece la libertad, la justicia, paz, dignidad y los derechos iguales para toda la humanidad. Y están las diversas Declaraciones, Convenciones, Tratados, Pactos internacionales, que fueron aprobados posteriormente para exigir a los pueblos de la tierra su cumplimiento. Ya están todos los documentos fundamentales de las Naciones Unidas, porque ha terminado la historia de las creaciones humanas.

Todas las áreas especializadas que existen: política, económica, ciencia, tecnología, deporte, vivienda, trabajo, etc. tiene sus respectivas normas internacionales. Reuniendo todos los sistemas legales internacionales existentes forman una sola Ley Internacional, como la Ley del Hombre libre y cristiano. Es la Ley eterna de Cristo, por ser más alta, que las naciones han alcanzado, para que nunca más sean cambiadas ni una pizca de la letra. ¿Qué otras leyes más elevadas que estas para los pueblos de la tierra? Más altas que estas leyes internacionales no existen, y es todo lo que hay. Por lo tanto, es la Ley del Pueblo, la Ley de lo alto, del Altísimo.

Esta Ley tiene muchas, muchísimas normas que abarca a todas las partes de la Sociedad. En cada una de ellas tiene a sus primeros ganados. Son aquellos primeros países o ciudades que eliminaron la censura, el hambre, la delincuencia, etc. Como ejemplo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos tiene 30 artículos. y en cada uno de ellos tiene a sus primeros países que lograron cumplir. Ya hay primeros de ellos que prácticamente ganaron todos los puntos de la Declaración. Ya hay primeros hospitales, escuelas, fábricas, edificios, estadios deportivos, etc., que cumplen sus respectivas normas internacionales.

Todos los que han cumplido las exigencias internacionales ya forman parte del Reino de Dios. El Reino de Dios, ya está presente, con los primeros que guardan sus respectivos preceptos. Estos son quienes viven como sociedad libre, hermosa, justa, eficiente, perfecta. Son los que habitan en el mundo de arriba porque tienen cumplidas sus tareas, y no tienen nada más que hacer. Ya están en el mundo justo, superior, porque guardan los mandamientos universales.

Que todas las cosas lleguen a cumplir sus respectivas normas internacionales, significa que el Edificio cristiano entero se ha convertido en la verdadera Roca, porque está firmemente establecido. Tú como Hombre Nuevo eres el verdadero San Pedro, porque eres el Hombre ideal, sólido, el Rey de la libertad, de los derechos humanos, de la justicia, de la paz, de la verdad. Eres el buen Pastor. El Dios ensalzado como la Roca.


Me proclamo ser tu representante visible

Tú eres el Rey justo, contigo están todos aquellos que guardan los mandamientos, en cada una de todas tus moradas o departamentos, están los primeros justos. Sin embargo,  este mundo de arriba  no tiene voz, no tiene quien lo represente de manera visible, para eso estoy yo, ser tu voz.  Por eso, tu palabra es mi palabra, tú hablas con mi boca, tú escuchas con mi oído, porque quien habla no es yo sino tú que moras en mí. Sin mí, tu propósito se estancará, por eso, yo debo hablar y actuar en tu nombre, desde el punto de vista de la libertad, porque eres libre como yo soy un hombre libre. Yo soy uno de los tuyos, tu rostro visible.

Todos los mandatos de las Naciones Unidas son mis mandatos, como mi Ley. Tu exigencia es mi exigencia. Eso significa que asumo como propio, objetivos, fines de cada uno de los organismos internacionales, globales y regionales. Si la Carta de los Derechos Humanos, por ejemplo, dice que todo ser humano tiene derecho a la alimentación, vestido, hogar, educación y capacitación, salud y muchas cosas más; entonces yo tomo como propio estas obligaciones para ser cumplidas. Lo mismo, las campañas mundiales emprendidas para erradicar los problemas como el hambre y la pobreza, etc., son mis campañas mundiales.  Si las Naciones Unidas condenan la opresión e injusticia mundiales, yo lo condeno como pecados globales. Tú tienes la voluntad y yo acepto, tu expresa un deseo y yo acato. Soy uno contigo.

El mundo de arriba que ha ganado los mandamientos universales, no tienen quien lo represente, por eso me proclamo ser la voz de ellos, porque esta es mi misión, ponerme en lugar de ellos, ser su representante visible. Todos ellos eres tú mismo, un único Hombre total, por lo tanto, yo soy tú mismo, porque soy un hombre conforme a tu voluntad (Jn 14: 24). Tú está en mí y yo en ti. Tú y yo somos uno, poseemos la misma esencia, yo vivo en ti en la unidad (Juan 10:30). Si tú eres la Cabeza invisible, y yo soy la Cabeza visible de la Sociedad cristiana. yo soy el rostro humano de ti, y te dejas ver por mí (Juan. 14, 9). Todas las naciones deben saber que soy la Cabeza o el Jefe, porque soy el oído, la voz de esta humanidad de arriba por representación. Y deben saber que ese mundo de lo alto, será quien me envía y es verdadero. Ese eres tú, y lo que he escuchado de ti es lo que hablo al mundo (Jn 8:26).

Eres el Rey justo, porque tienes a los primeros que han ajustados o enderezados leyes locales o nacionales con respecto a los mandatos universales. Eso significa que se irrumpe el Cristo triunfante, el hombre verdadero, lo nuevo de la historia.

Ahora se comenzó el tiempo nuevo, porque se irrumpió el Reino de Dios en la historia, real, no misterio. Frente a esta nueva situación, la era del Papado de dos mil años está cumplida, porque no tiene nada más que hacer, se acabó la creación embrionaria de la iglesia en misterio que alcanza la mayor perfección, en cuanto a la jerarquía, dogmas, ritual. No hay nada más que hacer, porque está entera, llena, nada falta, nada sobra.

El Reino de los cielos se hace presente, y se comienza el tiempo del cumplimiento de las Escrituras, el Papa como Pedro volverá a su situación de origen para desempeñar su misión final frente a la nueva realidad porque tendrá  que prepararse para encontrarse con el Cristo del fin de la historia y reconocerlo. Si Benedicto XVI sigue sentado en el trono, entonces conmigo entra él en la era del Pedro de los evangelios porque asumirá esta nueva tarea para que se cumpla lo que se ha escrito de él.


Exigir al resto de las naciones el cumplimiento

Todos los documentos de las Naciones Unidas han sido redactados y promulgados para ser llevados a sus cumplimientos definitivos. Y hay como 200 países en el mundo que han firmado como miembros y se han comprometidos cumplir las exigencias internacionales. Como una historia ha terminado, significa que no habrán otras nuevas colonias que formar, por lo tanto, las colonias y semicolonias que existen actualmente, son las últimas que tendrán que definirse, si seguir perteneciendo al país metropolitano logrando autonomía total, o formar nuevos países independientes que serán las últimas de la historia para completar el ingreso como miembros.  De todos ellos, son pocos países que guardan los mandamientos, que son los primeros que han ganado, los que llegaron a lo alto.

Lo mismo ocurre cada uno de los organismos internacionales, regionales, como la O.E.A, la Unión Africana, la Unión Europea, etc, tienen a gran parte de los países como miembros y faltan el resto de los países que aún no han hecho. Eso significa que faltan los últimos países para completar el ingreso como miembros de sus respectivos organismos.

Sin embargo, todas las demás naciones ya vienen acercándose al Occidente Cristiano, mejorando sus leyes nacionales, unas más que otras, pero aún faltan  para entrar al Reino de Dios, al mundo de los justos. No podrán entrar en él si no enderezan sus leyes nacionales con respecto a los mandatos universales. Sin embargo, todas vienen avanzando, nada nuevo encontrarán en el camino. No habrá retroceso, ni mirarán atrás, por ejemplo, países que están en democracia no volverán a las dictaduras, o que adopten leyes más injustas. Sino que seguirán enderezando progresivamente sus caminos hasta alcanzar el cumplimiento definitivo. Por eso, todas vienen hacia adelante y hacia arriba para entrar en el camino de la Santidad de Dios.

Una historia ha terminado, y se ha abierto el tiempo nuevo cuando ya están todos subiendo por la montaña del Señor, no hay ninguno que no lo haya comenzado a acercarse al Occidente (Isa. 2:1-5).

Tú eres Rey de los primeros justos que son pocos, pero vienen los demás en el camino, Eso significa que serás Rey de todas las naciones, que toda la humanidad será justa ante tus ojos, que vendrán a toda las alturas, al mundo de arriba.

Si ese mundo de arriba es perfecto, también yo soy perfecto por representación. Por eso, soy tu voz, para que el resto de la humanidad continúe avanzando en el camino hacia la libertad, porque  soy quien va a exigir a todas las naciones a cumplir todas las obligaciones internacionales. Tú hasta ahora no conoces el futuro, ignoras lo que viene, yo sí conozco, por eso te estoy mostrando mi plan que he revelado para que sepas que una historia está cumplida, que los de arriba son libres y guardan tus mandamientos universales, y se encuentran preparado para liberar al otro. Y que el tiempo del cumplimiento de las Escrituras ha comenzado.

Todavía no se ve que todas las cosas te sean sujetas, pero como rostro visible, haré lo que tú mandes y ponerme al frente para conquistar el Reino de justicia para todos. "Aquí estoy, de mi está escrito en el rollo del Libro. He elegido, mi Dios, hacer tu voluntad, y tu Ley está en el fondo de mi ser" (Sal. 40:7,8). Viajaré por las naciones que vienen avanzando hacia lo alto, a seguir animando, fomentando, a esforzarse a seguir adelante. Que todos sepan que van en camino hacia lo alto. Están en el camino final de la historia, hacia la meta que es el cumplimiento de toda la Ley Internacional.

Todos tienen que saberlo que yo ocupo tu lugar, por eso, solo a mí deben servirme y solo a mí deben obedecerme para que esta nueva creación de un mundo justo para todos se haga realidad, para que todos sean perfectos como tú  eres perfecto (Mat. 5:48).

Los países que han cumplido son ejemplos a imitar, por eso, mi misión es exigir a los restantes países que son muchos pero están fuera de este redil, a hacer lo mismo, a seguir enderezando sus leyes nacionales con respecto a las exigencias internacionales para que sean perfectos como los primeros. La tarea es completar esta obra a escala mundial, o sea hasta que todos cumplan eficazmente. "Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no cometió pecado, para que así nosotros participáramos en él de la justicia y perfección de Dios" (2 Cor. 5:21).

Como rostro visible, me corresponderá supervisar personalmente el cumplimiento de todos los mandatos universales, y ver los avances hasta que todos cumplan y vivan dignamente, la misma Vida. Le hago un llamado a todos los hombres y mujeres, jóvenes y viejos que abracen mi causa, a luchar, a salir a la calle para exigir a los gobernantes de sus respectivos países a cumplir lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas. Sin la colaboración de los pueblos nada podré hacer, pero "el que no está conmigo, está contra mí" (Mat.12:30). Exigiré no solo a todas las naciones, sino también al Cuerpo Episcopal a someterse a estas normas de conducta civiles como nuevas autoridades eclesiásticas, así lo llevaré a ambos hacia el triunfo mundial del Occidente para unirlo como uno solo en mí, y en ti, único Dios de la libertad.


Los actuales problemas son los últimos de la historia

Te irrumpe como Hombre-Total, en el sentido de que el número de tus soluciones y problemas están completos. Eso significa que ya aparecieron todo lo que tenía que aparecer tanto de lo bueno como lo malo, que nada nuevo habrá.

Están todas las leyes internacionales creadas y se deja ver todo lo condenado, como está escrito en
 “Gracias al precepto, el pecado deja ver toda la maldad que lleva en sí” (Rom 7:13).

Todas las cosas actuales que son contrarias a la Ley de la Libertad, no solo son pecados, sino que también debilitadas, semejante a barros, la suciedad e inmundicia, como los cultos religiosos, dictaduras, censuras, enfermedades incurables, el hambre y la pobreza, armas de destrucción masiva, colonias y semicolonias, etc. Son imperfecciones o males que aún quedan, pero son los últimos de la historia, que faltan para ser solucionados, erradicados.  Así está tu Reino, que en todas tus partes especializadas tienen sus respectivos problemas pendientes que resolver. La humanidad debe saber que ha llegado el tiempo de los últimos, porque se encuentra en la parte final de su historia.

Sé que tú estás aún pensativo y preocupado por saber la verdad de tu existencia y tu futuro, pero yo te estoy interpretando tus secretos sagrados. Esta es la historia que te estoy dando a conocer, lo que sucederá de aquí al fin de los males mundiales, como el tiempo de la batalla final para alcanzar la Victoria como humanidad unificada en lo político, económico y social.

Los hombres dejaron terminada la Sociedad humana con todos sus numerosos departamentos especializados, cada uno de ellos están llenos, enteros, pero queda todavía una última labor: la limpieza. La veo así como un edificio terminado, con todas sus habitaciones levantadas y cesado todos los trabajos. Sin embargo, aún queda una tarea más para los ingenieros y trabajadores: hacer la limpieza, despejar las maquinarias, herramientas, retirar restos de materiales inservibles, barrer las habitaciones, pulir y pintar por dentro y por fuera de la obra. El nuevo cometido es dejar todo limpio y libre de todas las cosas que no deben estar antes del día de la inauguración, para que los nuevos moradores empiecen a vivir.

Lo mismo es este Edificio del Señor que está completamente construido, pero ninguno de los departamentos especializados están limpios ante tu presencia, ninguno está limpio del pecado "¿Quién puede decir: mi corazón es puro, estoy limpio de todo pecado?" (Pro 20:9). Por eso, te queda una nueva etapa y final que es despejar lo inservible que tiene tanto del Episcopado como de la ONU. A ambos les tocan purificar, lavar, limpiar de sus respectivas impurezas, basuras que hay en todos y cada uno de los departamentos o moradas. Así como alguien encuentra algo oculto en la tierra, un objeto precioso pero cubierto de barro que lo afea, y procede a lavarlo hasta dejar todo al descubierto con todo su esplendor. Así te descubro como Cristo, el Señor que eres perfecto pero no definitivo, no en plenitud, porque está cubierto de opresión e injusticia que hay en el mundo, pecados globales que no agrada contemplar, suciedades que producen repugnancias. Tú estás preparado para hacer este trabajo final, por medio de mí, como tu rostro visible, para purificar los pecados del mundo.

Eso explica la limpieza universal de la sociedad cristiana. Se ha abierto el tiempo nuevo, cuando todas las soluciones son fuertes, eficaces, mientras que todos los problemas mundiales se encuentran débiles, fracasados, rechazados, condenados. A ambos los veo como dos seres completos, el bien y el mal, el hombre y la bestia, cada cuál es todo lo que hay, que no se pueden mezclar, así como el hierro con el barro (Dan. 2:40-43). He aquí está Dios y el Demonio, el poderoso y el frágil. Ya existe en forma definitiva la línea divisoria de ambos.

Ahora eres el Hijo del Hombre que te encuentra preparado para expulsar al Demonio de tu Cuerpo Humano, como el tiempo que se lavará de una vez y al mismo tiempo todos los pecados mundiales que te rodea hasta quedar completamente limpio, purificado todo tu Ser. Estoy en presencia ante ti, oh Rey, a ti te veo en el Episcopado y las Naciones Unidas, quienes serán liberados de sus respectivas impurezas e inmundicias. El triunfo final del Rey sobre las opresiones y las injusticias mundiales.



7. Yo te anuncio lo que ha de venir

9. Mi Pasión




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