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Soy el Evangelio porque estoy destinado para representar al Cuerpo
Episcopal y a las Naciones Unidas, una vez que estos lleguen a ser uno
en mí, sometiéndose cabalmente a los principios de la
libertad y los derechos fundamentales del hombre. Así
será el hombre libre cuando tenga a uno de los suyos que lo
represente como su rostro visible.
Ha terminado una historia y ha llegado el Reino de Dios
La Casa Cristiana conformada entre el Episcopado y la ONU está
completada y terminada, cada cual tiene toda la diversidad de
departamentos especializadas (Juan 14:2). Todas sus partes están
firmemente construidas, nada falta ni nada sobra, para que nunca
más sean destruidas. Eso significa que ha llegado el Reino de
Dios. Se irrumpe tú como el Segundo Hombre. Tú con estos dos elementos universales, eres un sólo Cristo.
En la parte política del Reino de Dios tiene la ley suprema que
está basada en la Carta de las Naciones Unidas, que establece la
libertad, la justicia, paz, dignidad y los derechos iguales para toda
la humanidad. Y están las diversas Declaraciones, Convenciones,
Tratados, Pactos internacionales, que fueron aprobados posteriormente
para exigir a los pueblos de la tierra su cumplimiento. Ya están
todos los documentos fundamentales de las Naciones Unidas, porque ha
terminado la historia de las creaciones humanas.
Todas las áreas especializadas que existen: política,
económica, ciencia, tecnología, deporte, vivienda,
trabajo, etc. tiene sus respectivas normas internacionales. Reuniendo
todos los sistemas legales internacionales existentes forman una sola
Ley Internacional, como la Ley del Hombre libre y cristiano. Es la Ley
eterna de Cristo, por ser más alta, que las naciones han
alcanzado, para que nunca más sean cambiadas ni una pizca de la
letra. ¿Qué otras leyes más elevadas que estas
para los pueblos de la tierra? Más altas que estas leyes
internacionales no existen, y es todo lo que hay. Por lo tanto, es la
Ley del Pueblo, la Ley de lo alto, del Altísimo.
Esta Ley tiene muchas, muchísimas normas que abarca a todas las
partes de la Sociedad. En cada una de ellas tiene a sus primeros
ganados. Son aquellos primeros países o ciudades que eliminaron
la censura, el hambre, la delincuencia, etc. Como ejemplo, la
Declaración Universal de los Derechos Humanos tiene 30
artículos. y en cada uno de ellos tiene a sus primeros
países que lograron cumplir. Ya hay primeros de ellos que
prácticamente ganaron todos los puntos de la Declaración.
Ya hay primeros hospitales, escuelas, fábricas, edificios,
estadios deportivos, etc., que cumplen sus respectivas normas
internacionales.
Todos los que han cumplido las exigencias internacionales ya forman
parte del Reino de Dios. El Reino de Dios, ya está presente, con
los primeros que guardan sus respectivos preceptos. Estos son quienes
viven como sociedad libre, hermosa, justa, eficiente, perfecta. Son los
que habitan en el mundo de arriba porque tienen cumplidas sus tareas, y
no tienen nada más que hacer. Ya están en el mundo justo,
superior, porque guardan los mandamientos universales.
Que todas las cosas lleguen a cumplir sus respectivas normas
internacionales, significa que el Edificio cristiano entero se ha
convertido en la verdadera Roca, porque está firmemente
establecido. Tú como Hombre Nuevo eres el verdadero San Pedro,
porque eres el Hombre ideal, sólido, el Rey de la libertad, de
los derechos humanos, de la justicia, de la paz, de la verdad. Eres el
buen Pastor. El Dios ensalzado como la Roca.
Me proclamo ser tu representante visible
Tú eres el Rey justo, contigo están todos aquellos que
guardan los mandamientos, en cada una de todas tus moradas o
departamentos, están los primeros justos. Sin embargo,
este mundo de arriba no tiene voz, no tiene quien lo represente
de manera visible, para eso estoy yo, ser tu voz. Por eso, tu
palabra es mi palabra, tú hablas con mi boca, tú escuchas
con mi oído, porque quien habla no es yo sino tú que
moras en mí. Sin mí, tu propósito se
estancará, por eso, yo debo hablar y actuar en tu nombre, desde
el punto de vista de la libertad, porque eres libre como yo soy un
hombre libre. Yo soy uno de los tuyos, tu rostro visible.
Todos los mandatos de las Naciones Unidas son mis mandatos, como mi
Ley. Tu exigencia es mi exigencia. Eso significa que asumo como propio,
objetivos, fines de cada uno de los organismos internacionales,
globales y regionales. Si la Carta de los Derechos Humanos, por
ejemplo, dice que todo ser humano tiene derecho a la
alimentación, vestido, hogar, educación y
capacitación, salud y muchas cosas más; entonces yo tomo
como propio estas obligaciones para ser cumplidas. Lo mismo, las
campañas mundiales emprendidas para erradicar los problemas como
el hambre y la pobreza, etc., son mis campañas mundiales.
Si las Naciones Unidas condenan la opresión e injusticia
mundiales, yo lo condeno como pecados globales. Tú tienes la
voluntad y yo acepto, tu expresa un deseo y yo acato. Soy uno contigo.
El mundo de arriba que ha ganado los mandamientos universales, no
tienen quien lo represente, por eso me proclamo ser la voz de ellos,
porque esta es mi misión, ponerme en
lugar de ellos, ser su representante visible. Todos ellos eres
tú mismo, un único Hombre total, por lo tanto, yo soy
tú mismo,
porque soy un hombre conforme a tu voluntad (Jn 14: 24). Tú
está en mí y yo en ti. Tú y yo somos uno, poseemos
la misma esencia, yo vivo en ti en la unidad (Juan 10:30). Si tú
eres la Cabeza invisible, y yo soy la Cabeza visible de la Sociedad
cristiana. yo soy el rostro humano de ti, y te dejas ver por mí
(Juan. 14, 9). Todas las naciones deben saber que soy la Cabeza o el
Jefe, porque soy el oído, la voz
de esta humanidad de arriba por representación. Y deben saber
que ese mundo de lo alto, será quien me envía y es
verdadero. Ese
eres tú, y lo que he escuchado de ti es lo que hablo
al mundo (Jn 8:26).
Eres el Rey justo, porque tienes a los primeros que han ajustados o
enderezados leyes locales o nacionales con respecto a los mandatos
universales. Eso significa que se irrumpe el Cristo triunfante, el
hombre verdadero, lo nuevo de la historia.
Ahora se comenzó el tiempo nuevo, porque se irrumpió el
Reino de Dios en la historia, real, no misterio. Frente a esta nueva
situación, la era del Papado de dos mil años está
cumplida, porque no tiene nada más que hacer, se acabó la
creación embrionaria de la iglesia en misterio que alcanza la
mayor perfección, en cuanto a la jerarquía, dogmas,
ritual. No hay nada más que hacer, porque está entera,
llena, nada falta, nada sobra.
El Reino de los cielos se hace presente, y se comienza el tiempo del
cumplimiento de las Escrituras, el Papa como Pedro volverá a su
situación de origen para desempeñar su misión
final frente a la nueva realidad porque tendrá que
prepararse para encontrarse con el Cristo del fin de la historia y
reconocerlo. Si Benedicto XVI sigue sentado en el trono, entonces
conmigo entra él en la era del Pedro de los evangelios porque
asumirá esta nueva tarea para que se cumpla lo que se ha escrito
de él.
Exigir al resto de las naciones el cumplimiento
Todos los documentos de las Naciones Unidas han sido redactados y
promulgados para ser llevados a sus cumplimientos definitivos. Y hay
como 200 países en el mundo que han firmado como miembros y se
han comprometidos cumplir las exigencias internacionales. Como una
historia ha terminado, significa que no habrán otras nuevas
colonias que formar, por lo tanto, las colonias y semicolonias que
existen actualmente, son las últimas que tendrán que
definirse, si seguir perteneciendo al país metropolitano
logrando autonomía total, o formar nuevos países
independientes que serán las últimas de la historia para
completar el ingreso como miembros. De todos ellos, son pocos
países que guardan los mandamientos, que son los primeros que
han ganado, los que llegaron a lo alto.
Lo mismo ocurre cada uno de los organismos internacionales, regionales,
como la O.E.A, la Unión Africana, la Unión Europea, etc,
tienen a gran parte de los países como miembros y faltan el
resto de los países que aún no han hecho. Eso significa
que faltan los últimos países para completar el ingreso
como miembros de sus respectivos organismos.
Sin embargo, todas las demás naciones ya vienen
acercándose al Occidente Cristiano, mejorando sus leyes
nacionales, unas más que otras, pero aún faltan
para entrar al Reino de Dios, al mundo de los justos. No podrán
entrar en él si no enderezan sus leyes nacionales con respecto a
los mandatos universales. Sin embargo, todas vienen avanzando, nada
nuevo encontrarán en el camino. No habrá retroceso, ni
mirarán atrás, por ejemplo, países que
están en democracia no volverán a las dictaduras, o que
adopten leyes más injustas. Sino que seguirán enderezando
progresivamente sus caminos hasta alcanzar el cumplimiento definitivo.
Por eso, todas vienen hacia adelante y hacia arriba para entrar en el
camino de la Santidad de Dios.
Una historia ha terminado, y se ha abierto el tiempo nuevo cuando ya
están todos subiendo por la montaña del Señor, no
hay ninguno que no lo haya comenzado a acercarse al Occidente (Isa. 2:1-5).
Tú eres Rey de los primeros justos que son pocos, pero vienen
los demás en el camino, Eso significa que serás Rey de
todas las naciones, que toda la humanidad será justa ante tus
ojos, que vendrán a toda las alturas, al mundo de arriba.
Si ese mundo de arriba es perfecto, también yo soy perfecto por
representación. Por eso, soy tu voz, para que el resto de la humanidad
continúe avanzando en el camino hacia la libertad, porque
soy quien va a exigir a todas las naciones a cumplir todas las
obligaciones internacionales. Tú hasta ahora no conoces el
futuro, ignoras lo que viene, yo sí conozco, por eso te estoy
mostrando mi plan que he revelado para que sepas que una historia
está cumplida, que los de arriba son libres y guardan tus
mandamientos universales, y se encuentran preparado para liberar al
otro. Y que el tiempo del cumplimiento de las Escrituras ha comenzado.
Todavía no se ve que todas las cosas te sean sujetas, pero como rostro visible, haré lo que tú mandes y
ponerme al frente para conquistar el Reino de justicia para todos.
"Aquí estoy, de mi está escrito en el rollo del Libro. He
elegido, mi Dios, hacer tu voluntad, y tu Ley está en el fondo
de mi ser" (Sal. 40:7,8). Viajaré por las naciones que vienen
avanzando hacia lo alto, a seguir animando, fomentando, a esforzarse a
seguir adelante. Que todos sepan que van en camino hacia lo alto.
Están en el camino final de la historia, hacia la meta que es el
cumplimiento de toda la Ley Internacional.
Todos tienen que saberlo que yo ocupo tu lugar, por eso, solo a
mí deben servirme y solo a mí deben obedecerme para que
esta nueva creación de un mundo justo para todos se haga
realidad, para que todos sean perfectos como tú eres perfecto (Mat. 5:48).
Los países que han cumplido son ejemplos a imitar, por eso, mi
misión es exigir a los restantes países que son muchos
pero están fuera de este redil, a hacer lo mismo, a seguir
enderezando sus leyes nacionales con respecto a las exigencias
internacionales para que sean perfectos como los primeros. La tarea es
completar esta obra a escala mundial, o sea hasta que todos cumplan
eficazmente. "Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no
cometió pecado, para que así nosotros
participáramos en él de la justicia y perfección
de Dios" (2 Cor. 5:21).
Como rostro visible, me corresponderá supervisar personalmente
el cumplimiento de todos los mandatos universales, y ver los avances
hasta que todos cumplan y vivan dignamente, la misma Vida. Le hago un llamado a
todos los hombres y mujeres, jóvenes y viejos que abracen mi
causa, a luchar, a salir a la calle para exigir a los gobernantes de
sus respectivos países a cumplir lo establecido en la Carta de
las Naciones Unidas. Sin la colaboración de los pueblos nada
podré hacer, pero "el que no está conmigo, está
contra mí" (Mat.12:30). Exigiré no solo a todas las
naciones, sino también al Cuerpo Episcopal a someterse a estas
normas de conducta civiles como nuevas autoridades
eclesiásticas, así lo llevaré a ambos hacia el
triunfo mundial del Occidente para unirlo como uno solo en mí, y
en ti, único Dios de la libertad.
Los actuales problemas son los últimos de la historia
Te irrumpe como Hombre-Total, en el sentido de que el número de
tus soluciones y problemas están completos. Eso significa que ya
aparecieron todo lo que tenía que aparecer tanto de lo bueno
como lo malo, que nada nuevo habrá.
Están todas las leyes internacionales creadas y se deja ver todo lo condenado, como está escrito en
“Gracias al precepto, el pecado deja ver toda la maldad que lleva en sí” (Rom 7:13).
Todas las cosas actuales que son contrarias a la Ley de la Libertad, no
solo son pecados, sino que también debilitadas, semejante a
barros, la suciedad e inmundicia, como los cultos religiosos,
dictaduras, censuras, enfermedades incurables, el hambre y la pobreza,
armas de destrucción masiva, colonias y semicolonias, etc. Son
imperfecciones o males que aún quedan, pero son los últimos de
la historia, que faltan para ser solucionados, erradicados.
Así está tu Reino, que en todas tus partes especializadas
tienen sus respectivos problemas pendientes que resolver. La humanidad
debe saber que ha llegado el tiempo de los últimos, porque se
encuentra en la parte final de su historia.
Sé que tú estás aún pensativo y preocupado
por saber la verdad de tu existencia y tu futuro, pero yo te estoy
interpretando tus secretos sagrados. Esta es la historia que te estoy
dando a conocer, lo que sucederá de aquí al fin de los
males mundiales, como el tiempo de la batalla final para alcanzar la
Victoria como humanidad unificada en lo político,
económico y social.
Los hombres dejaron terminada la Sociedad humana con todos sus
numerosos departamentos especializados, cada uno de ellos están
llenos, enteros, pero queda todavía una última labor: la
limpieza. La veo así como un edificio terminado, con todas sus
habitaciones levantadas y cesado todos los trabajos. Sin embargo,
aún queda una tarea más para los ingenieros y
trabajadores: hacer la limpieza, despejar las maquinarias,
herramientas, retirar restos de materiales inservibles, barrer las
habitaciones, pulir y pintar por dentro y por fuera de la obra. El
nuevo cometido es dejar todo limpio y libre de todas las cosas que no
deben estar antes del día de la inauguración, para que
los nuevos moradores empiecen a vivir.
Lo mismo es este Edificio del Señor que está
completamente construido, pero ninguno de los departamentos
especializados están limpios ante tu presencia, ninguno
está limpio del pecado "¿Quién puede decir: mi
corazón es puro, estoy limpio de todo pecado?" (Pro 20:9). Por
eso, te queda una nueva etapa y final que es despejar lo inservible que
tiene tanto del Episcopado como de la ONU. A ambos les tocan purificar,
lavar, limpiar de sus respectivas impurezas, basuras que hay en todos y
cada uno de los departamentos o moradas. Así como alguien
encuentra algo oculto en la tierra, un objeto precioso pero cubierto de
barro que lo afea, y procede a lavarlo hasta dejar todo al descubierto
con todo su esplendor. Así te descubro como Cristo, el
Señor que eres perfecto pero no definitivo, no en plenitud,
porque está cubierto de opresión e injusticia que hay en
el mundo, pecados globales que no agrada contemplar, suciedades que
producen repugnancias. Tú estás preparado para hacer este
trabajo final, por medio de mí, como tu rostro visible, para
purificar los pecados del mundo.
Eso explica la limpieza universal de la sociedad cristiana. Se ha
abierto el tiempo nuevo, cuando todas las soluciones son fuertes,
eficaces, mientras que todos los problemas mundiales se encuentran
débiles, fracasados, rechazados, condenados. A ambos los veo
como dos seres completos, el bien y el mal, el hombre y la bestia, cada
cuál es todo lo que hay, que no se pueden mezclar, así
como el hierro con el barro (Dan. 2:40-43). He aquí está
Dios y el Demonio, el poderoso y el frágil. Ya existe en forma
definitiva la línea divisoria de ambos.
Ahora eres el Hijo del Hombre que te encuentra preparado para expulsar
al Demonio de tu Cuerpo Humano, como el tiempo que se lavará de
una vez y al mismo tiempo todos los pecados mundiales que te rodea
hasta quedar completamente limpio, purificado todo tu Ser. Estoy en
presencia ante ti, oh Rey, a ti te veo en el Episcopado y las Naciones
Unidas, quienes serán liberados de sus respectivas impurezas e
inmundicias. El triunfo final del Rey sobre las opresiones y las
injusticias mundiales.
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