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SEGUNDA PARTE

 Mi Nueva Creación
(Capítulos 7 - 13)


7. Yo te anuncio lo que ha de venir

En el mundo hay muchas enseñanzas relacionadas con las cosas ocultas, pero de todo lo que hay, solo los misterios de la Iglesia Católica, los únicos más completos y perfectos. Estos misterios han sido creados a la luz de las Escrituras para ser descifrados por mí, y llevarlo a su cumplimiento con mi proyecto de misión. De ahí se construye mi Evangelio.


La construcción de mi visión del futuro

Atrás quedó la etapa de la gestación del Cuerpo Humano, porque ahora te ha abierto el devenir del tiempo, el porvenir reservado, el futuro envuelto en la oscuridad, que hasta ahora te ha dejado perplejo. Es precisamente, los misterios de la Iglesia, desarrollados y perfeccionados a la luz de las Escrituras por el Papado, de los cuales estoy para relatar e interpretar claramente, porque dichos misterios sagrados son los únicos verdaderos y exactos que revelan cuál es ese futuro que te depara una vez cumplida esa historia embrionaria. Estos misterios son como los sueños, revelaciones o manifestaciones de cosas ocultas, que tú, como Faraón o Rey Nabucodonosor, y yo como José o Daniel, en tu presencia, para decirte, que soy el único sabedor de este dilema, porque he descorrido el velo que oculta el futuro y sé cual es tu destino (Gén. 41; Dan.2 y 4). Tú, como Rey Humano y Cristiano, el Nuevo Individuo formado, que tu encargado de todos esos misterios definidos y revelados es el Papa, él como Pedro, debe saber que no estoy para contradecirlo, sino darle su significado y llevarlo a su cumplimiento definitivo. Este es el tiempo del cumplimiento de todos los misterios de la Iglesia.

Hay una cosa que quiero dejarte en claro, el futuro que yo veo no es producto de la adivinación, de los sueños, visiones, de los astros, o en trance, sino solamente con mi entendimiento de las Escrituras que me permitió establecer el futuro, determinar el presente y analizar el pasado.

Todo lo que tengo que decirte y hacer están en las Escrituras, especialmente en los evangelios están detalladas mi misión futura y escatológica. Son cosas ocultas, misteriosas pero están escritas y esperan su cumplimiento en mí (Luc.24:44). La realización de lo que está escrito es mi misión. Es sobre mi futuro hablan las Escrituras.

El futuro no es el lugar adonde voy, sino que es el lugar que tenía que construir, como mi experiencia investigativa me demostró que la única manera de conocer mi misión futura es crearla, de acuerdo a mi comprensión de las Escrituras que he empleado con mi inteligencia, la forma racional que me permitió conocer los sucesos futuros cuando aplico a mi persona lo que está escrito. Tomé conciencia que las Escrituras describen mi misión pública predicha, aún no realizada. Era mi futuro que me guardaba y mi tarea era desentrañarlo en mi soledad y tranquilidad.

En mi pensamiento, siempre me ponía a ver en el horizonte, como desde el monte, porque desde ahí podía ver hacia atrás y hacia adelante cada vez más claro, que muchas veces me ponía por encima de mis circunstancias, de mi familia, de mi trabajo laboral, de mi parte afectiva, para mirar más allá, en el tiempo de mi misión pública que se producirá una vez terminada la construcción de la visión.

Ahora que llegó el tiempo de la publicación de este proyecto de visión que la tengo definitivamente construida, de manera sólida y positiva. A esta altura, ya puedo anunciar sucesos futuros por el hecho de tener mi visión anticipada, porque veo el futuro de la humanidad y su meta de antemano, sé cómo hay que conquistar la paz y seguridad mundial, y que la sociedad humana llegue a ser una en mí. Sé cómo el Hombre entero debe Morir y Resucitar en mí,  para que las Escrituras se cumplan plenamente, de manera responsable (Luc. 18:31-34).

He construido mi futuro como también el futuro del género humano a la luz de las Escrituras, sé que mi misión es anunciar a los demás mi descubrimiento, sé cuál es mi meta final  adonde debo llegar, sé quienes deben venir a mí para estar conmigo allí, y quienes no, porque está escrito que así va a suceder. Sin embargo, no puedo saber, salvo imaginarme, lo qué podría ocurrir: acontecimientos, reacciones de la gente, dificultades que puedan haber en el trayecto hacia ese objetivo visualizado. Sé que mi misión pública comienza coincidiendo con los nuevos tiempos, pero no sé, si será una vez publicado el libro, o será cuando el hombre descubra y tome conciencia la existencia de mi mensaje. Sé que llegaré al final pero no sé cuando, si será en cinco o diez años, más o menos. Soy un ser humano como todos los demás, pero puedo preveer mi futuro a partir de los datos escriturarios que me permitieron conocer de antemano. Tendré que presenciarlo en los hechos para ver como se estará cumpliendo lo que he anticipado.


La nueva etapa de la historia se abrirá conmigo

Tu, oh Rey, ignoras por completo lo que viene, nada sabes lo que el futuro te depara. Por eso, estoy yo para decirte que ese futuro lo he construido y te voy dando a conocer todo lo que sucederá de antemano. Los hombres del pasado crearon la sociedad humana y la dejaron terminada para toda la eternidad. Sin embargo, tú no sabes cuáles son los signos del fin de la historia anunciados por las Escrituras. Este futuro inmediato se abrirá conmigo. A ti te digo, que ahora viene todo nuevo, la travesía es nueva y hay que emprenderla, la palabra es nueva y hay que pronunciarla. La dirección es nueva porque es el tiempo del cumplimiento de las Escrituras. Tú nada puedes hacer sin mí, porque yo sé cuál es ese rumbo establecido para conquistar el mundo justo para todos, pero para ganarla, todavía nos queda la última de las batallas de la historia. Tú vas a empezar a construir ese mundo, como lo último que queda por hacer, pero lo harás por mí, porque conozco el plan.

Por eso, siento que es muy importante mi misión, una gran responsabilidad de predicar, anunciar a todas las naciones que ese mundo de justicia y paz es inminente, porque el Reino de Dios ya está pero su plenitud debo crearlo yo. Como sé de antemano lo que viene, me siento investido y dispuesto a cumplir esta tarea misionera, como si hubiera recibido una orden, un mandato, que me levantara, irme y predicar esta Nueva Noticia.

He comprendido que no solo he creado esta visión del nuevo mundo justo, sino que también debo construirlo en la realidad. Sí, porque en mi etapa de la investigación, cuando estaba construyendo mi visión, siempre me ponía como un espectador, que me veía yo mismo cumpliendo mi misión así como veía la reacción del pueblo. Ahora superada esta etapa pasiva, debo actuar, para que se cumpla públicamente lo que había visto previamente. Este es mi desafío, por ser descubridor de este plan me corresponderá conducir yo mismo a la humanidad toda hacia esa meta final. Es mi destino, por lo que me resulta imposible huir de esta misión, porque estoy consciente que la humanidad necesita este plan de la liberación que he descubierto, y a mi como su portador y libertador.

Fortaleza dentro de mi debilidad

Estoy consciente que será una tarea difícil pero el éxito de esta misión está garantizado porque está escrito y debe cumplirse, por eso, la respuesta humana a mi plan se llevará a cabo de toda manera. Estoy decidido en dar cumplimiento a mi misión, porque me he preparado por mucho tiempo lo que significa esta tremenda responsabilidad. Es mi vida que me ha dado fortaleza. Es mi destino. Pero por otro lado, siento debilidad, en primer lugar, por mi persona, debido a mi discapacidad sensorial que me ha impedido comunicarme fluidamente y me cuesta relacionarme con los demás, encontrarme con gente de toda clase. Bueno, el destino así lo quiso, que mi situación personal me ha llevado a pasar tiempo observando escena antes de entrar en ella al cumplir mi misión para superarme.

En segundo lugar, me cuesta aceptar lo que significa cumplir mi misión en cuanto al trato de la gente que haga a mi persona, por el rango tan elevado que me dé a conocer. Me hubiera gustado que mi mensaje sea una profecía, una predicción, pero evitando a mi persona, al estilo de Nostradamus y de otros, pero la fuerza de mi investigación me obligó que el mensaje o el evangelio soy yo, porque solo de esta forma se puede cumplir las Escrituras. No hay otro que no sea yo que haga realidad el sueño humano. No me queda otra que ser fuerte dentro de mi debilidad para llevar a cabo mi difícil misión.


6. El verdadero significado de tu existencia humana

8. Soy tu rostro visible




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