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La Resurrección de Cristo, será la Resurrección de
los mismos elementos universales unidos a mí. Será el
tiempo en que seré levantado con ellos de la Muerte, una vez que
estos hayan terminado de construir el Templo que será mi Cuerpo
espiritual e inmortal. Y apareceré con ellos a los ojos
maravillados del mundo entero. Seré reconocido por el Papa como
Cristo resucitado, y me permitirá ascender hacia mi
Entronización en la Ciudad del Vaticano.
1. RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS.
La Humanidad toda y los Apóstoles serán testigos de estas
futuras experiencias históricas del más allá, de
mi Muerte, después Sepultado, y finalmente Resucitado (1 Cor.
15,3,5,14-20). Será un tiempo largo, como Cuerpo mortal, desde
el fin de la injusticia hasta el fin de la construcción del
Templo. Seré Muerto con todos mis miembros, y finalmente
saldré de la Tumba con ellos, venciendo a la Muerte como Cuerpo
glorificado, incorruptible.
Al fin de ese período,
seré Resucitado con todos mis miembros, mi Cuerpo completo hasta
los Pies para jamás volver a morir, sin sufrir
descomposición alguna. "Cristo, una vez resucitado de entre los
muertos, ya no muere más; desde ahora la muerte no tiene poder
sobre él" (Rom. 6:9). Habré vencido a la Muerte, la
última enemiga, como está escrito: “En efecto, es
necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y
que este ser mortal se revista de inmortalidad. Y cuando este ser
corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se
revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que
está escrita: La muerte ha sido devorada en la victoria.
¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? El
aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la
Ley. Pero ¡gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por
nuestro Señor Jesucristo!” (1Cor. 15:53-57).
En ese instante del térrmino de la construcción del
Templo, toda la Sociedad Cristiana, cambia de la vida corruptible a la
vida incorruptible, el instante del reino terrenal y mortal al reino
espiritual e inmortal. “Será cosa de un instante, de un
abrir y cerrar de ojos. Al toque de la trompeta los muertos
resucitarán como seres inmortales, y nosotros también
seremos transformados (1Cor. 15:52). De la Muerte a la Vida que no
tendrá fin (1 Juan 3:14). “Yo soy la resurrección y
la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo
el que vive y cree en mí, no morirá jamás.
¿Crees tú esto?” (Juan 11:25). Como Cristo
resucitado de entre los muertos, ya no muere más, porque
vivirá en Dios “hay una muerte y es un morir al pecado de
una vez para siempre. Y hay un vivir que es vivir para Dios”
(Rom. 6:10).
La sociedad cristiana vista con la ciencia biológica será
inmortal, porque será perfecta, todo en su lugar.
Poseeré “un cuerpo espiritual” (1 Cor. 15: 35-49).
Así como dice Pablo de mí: "Pues él
cambiará nuestro cuerpo miserable usando esa fuerza con la que
puede someter a sí el universo, y lo hará semejante a su
propio cuerpo, del que irradia su gloria" (Fil. 3:21).
Es la Sociedad cristiana actual, la que siempre será la misma,
nada de lo que tiene será añadida ni quitada, nada
cambiará en las 3 etapas futuras, primero, la actual, hasta
poner fin a los problemas mundiales, o morir al pecado, después
como Muerto, con el Bautismo, donde esta Sociedad nacerá como mi
Iglesia terrena, la "primera regeneración" y después
al ser Resucitado, se
convertirá esta misma, en mi Iglesia espiritual, la "segunda
regeneración" (Catecismo de la Iglesia Católica
nro. 556). Será la
Resurrección del mismo Cristo Crucificado, pero transformado en
un nuevo estado, de lo disperso a la reunión de todas las partes
de la sociedad en un Cuerpo nuevo e inmortal (Rom. 6:4-8).
Mi Cuerpo Resucitado será mi Templo vivo, completamente
terminado (2 Cor. 6:16). Un solo Hombre levantado como el verdadero
Tabernáculo Viviente, una obra no hecha por manos humanas, sino
divina (Hebreos 8:2). Seré muerto, pero estaré Vivo (Apo.
1:17-18). Ya no seré un difunto. No seré el Señor
de los muertos, sino de los vivos, como está escrito “Dios
no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para El todos viven”
(Luc. 20:38). “Y se transfiguró delante de
ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se
volvieron blancos como la luz” (Mat. 17:2).
Mi Cuerpo Resucitado a los ojos del mundo
Yo Resucitaré transformando mi Cuerpo mortal en un Cuerpo
espiritual (1 Cor. 15:44; Fil. 3:21), como el Templo definitivamente
levantado con todas sus partes, identificadas, ordenadas. Verán
mi Cuerpo, tal como verlo en las ilustraciones de un ser humano sobre
su anatomía, tanto por fuera, como cabeza, tronco y las
extremidades y por dentro, los aparatos, sistemas, órganos,
tejidos, células, todos armados, y cada unas de las piezas en
sus lugares correspondientes con sus nombres y en sus lugares
correspondientes.
Para entonces, le mostraré al mundo, a los Apóstoles en
mi Cerebro-Espinal, el transporte mundial en mi Sistema Circulatorio, y
así todos los demás con lo suyo, que representen mi Mano,
mi Corazón, mis Arterias, mis Nervios, mis Huesos. De esta
forma, empezaré a llamar a todos por sus nombres
biológicos, como está escrito sobre que yo sea la vid y
ellos los sarmientos (Juan 15:1-10). Le mostraré todas las cosas
de mi Cuerpo, sus propósitos, funciones de cada cuál.
Como está escrito: “Mirad mis manos y mis pies; soy yo
mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos
como véis que yo tengo.” Y, diciendo esto, los
mostró las manos y los pies” (Luc. 24:39,40).
Tal como un maestro muestra a sus alumnos distintos temas sobre el
cuerpo humano, en una clase, el aparato circulatorio, en otra clase, el
sistema óseo, y así sucesivamente, no solo anatomía, sino otras ciencias o
disciplinas, como artrología, osteología, etc. Estas
serán las distintas apariciones de Cristo Resucitado que la
Humanidad lo verá desde todos los puntos de vista del Cuerpo
Humano.
Se cumplirá el misterio del cuerpo Místico de Cristo,
elaborado por el papado, que los miembros transformados y yo, seremos
un único Cristo, entonces podré decir que mi Ojo, mi
Mano, mi Pie, seré Yo mismo. Todo lo que yo posea como la
Cabeza, será también de mis miembros, como si soy
abogado, mi mano es la mano de abogado; si soy ingeniero, ingeniero es
mi mano, mi pie. "Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve
sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron
en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a
visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver... El Rey
responderá: "En verdad les digo que, cuando lo hicieron con
alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo
hicieron a mí" (Mat. 25:35,36,40). Con todos “ustedes”
los miembros seré Yo mismo, a mí me lo harán, por
ejemplo, aquél que cuida mi pie, me cuida a mí; el que me
toma la mano, me toma a mí..., aquél que haya mostrado
con uno de mis miembos, a mi me ha servido.
Si la Cabeza habla, si los Miembros hablan, es Cristo el que habla. Un
solo Cristo, con una misma mente y pensar, tanto del Episcopado en mi
Cerebro-Espinal, como de las Naciones Unidas en mi Autónomo y
los demás Organismos de mi Cuerpo. "Quien les escucha a ustedes,
me escucha a mí; quien les rechaza a ustedes, me rechaza a
mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha
enviado" (Luc. 10:6).
Todos estarán participando mi naturaleza divina (2 Ped. 1:4).
Con todos mis miembros en sus lugares correspondientes, unidos a
mí como su Jefe, convertidos en Yo mismo, en un solo Cuerpo
Humano (Col. 3:15). Será la unidad perfecta. Así
seré como Hombre Resucitado.
El mundo verá a cada miembro resucitado dándose a conocer
su verdadera función, personalidad, voluntad, libertad,
así como Pablo escribió: "el resplandor del sol es muy
diferente del resplandor de la luna y las estrellas, y el brillo de una
estrella difiere del brillo de otra. Lo mismo ocurre con la
resurrección de los muertos" (1 Cor. 15:41,42). Verá a
cada cuál, satisfecho con su parte, sin tener envidia al otro
"Dios ha formado el cuerpo... para que no hubiera división
alguna en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocuparan lo
mismo los unos de los otros. Si sufre un miembro, todos los
demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los
demás toman parte en su gozo. Ahora bien, vosotros sois el
cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte" (1 Cor. 12:24,26).
Miembros diversos vivirán en armonía, para ayudarse
mutuamente.
En mi Resurrección, los miembros ya convertidos en mis Manos,
mis Pies, mis Ojos, etc., una sola Vida en mí, prestando
colaboración, pensando conmigo, persiguiendo los mismos fines,
ellos serán Yo mismo, un solo Ser, una unidad total (Juan
17:21). Esta será la Ley del Amor, porque cada cuál
amará a mi Pie, a mi Ojo como a sí mismo, porque serán Yo
mismo, como está escrito "amarás a tu prójimo como
a ti mismo" (Luc. 10:27), amémonos unos a otros" (1 Juan
4:7). Lo que ocurra en nuestro cuerpo humano, como me duele la mano,
todo mi cuerpo sufre, lo mismo serán los miembros de mi mismo
Cuerpo biológico.
En la vid, todos los sarmientos están unidos al tronco, como si
las hojas se inclinaran al tallo, de donde extrae su vida. O un ser
humano, si él piensa escribir algo en un papel, lo hace su mano
que toma un lápiz y escribe, si él quiere caminar, lo
hacen sus pies para avanzar y todo su cuerpo le presta
colaboración. Lo mismo será mi Cuerpo, los miembros
estarán inclinándose a su Jefe, porque estarán
participando mi vida, y unido su voluntad a la mía. Ellos
harán en este sentido una alabanza unánime, y obediencia
cuando el Jefe ordena y vivifica "nadie aborrece su cuerpo; al
contrario, lo alimenta y lo cuida. Y eso es justamente lo que Cristo
hace por la Iglesia, pues nosotros somos parte de su
cuerpo" (Efe.5:29,30). Así está escrito: "Para
que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en
la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo
Jesús es Señor para gloria de Dios Padre" (Fil. 2:8-11).
Ellos sin mí nada podrán hacer (Juan 15:5). Mi Cuerpo
será como Hombre pensante y adorante desde la cabeza hasta los
pies, un solo Cristo no hace más que una sola oración a
Dios, que este me tendrá “bien amado” (Efe. 1:6).
Una vid unida no solo por el lazo de existencia sino por el de amor.
Los miembros seguirán en todo la ley del Jefe. Tal será
la vida de Jesucristo, el Hombre Resucitado.
La resurrección de los injustos
No solo los justos serán resucitados a la Vida, sino que
también serán resucitados los condenados "saldrán:
los que han obrado el bien, para la resurrección de la vida, y
los que han obrado el mal, para la resurrección del juicio"
(Juan 5:29). Quienes al estar separados no serán revestidos de
la gloria, estos son los pecados globales que estarán
eternamente controlados, serán siempre dominados bajo los pies
de Cristo. (1 Cor. 15:25,27).
A partir de mi Muerte, la opresión e injusticia estarán
completamente vencidas, no desaparecidas. Por ejemplo, todas las
enfermedades serán curables. Aunque la gente siga
enfermándose, la medicina tendrá a su alcance la cura que
se necesita. No habrá nada que esté fuera del control
humano.
Así como un edificio construido con madera, cemento, fierro,
como lo bueno. Pero también están los otros, como el
polvo, la suciedad, escoria, el óxido, como lo malo. Ambos se
conviven siempre. Los que viven en la casa, preparan la comida,
descansar, dormir, sin embargo, al hacer eso, los desechos, la
suciedad, y los demás, se van acumulando, por lo que obligan a
hacer la limpieza, reparaciones, en forma constante. Lo mismo
será esta Sociedad, que siempre tendrá sus problemas
mundiales, como separados y condenados, eternamente controlados.
Al ser Resucitado, no solo será con lo bueno sino que
también con lo malo. Ambos saldrán de la Tumba
transformados, en sentido biológico, identificados, por ejemplo,
las cosas de la Sociedad, no solo se convierten en mi Mano, mi Pie,
sino que también sus problemas se convierten en mis Dolores,
Inflamaciones, Infecciones, etc. No solo será mi Cuerpo, sino
que también sus Enfermedades, ambos tendrán sus
verdaderos significados biológicos (En el Concilio se
resolverá también la verdadera identidad de los
condenados).
Los justos comenzarán a juzgar a los condenados, como dice Pablo
“¿No saben que un día nosotros, los santos,
juzgaremos al mundo? Y si a ustedes les corresponde juzgar al mundo,
¿serán incapaces de juzgar asuntos tan
pequeños?” (1Cor. 6:2). “Pues todos hemos de
comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir cada uno lo que ha
merecido en la vida presente por sus obras buenas o malas” 2 Cor.
5:10). Se presentarán cada área del saber con sus
respectivos problemas controlados, será como cada miembro con
sus enfermedades identificadas.
Admiración mundial
Como muestra en Éxo. 40:34-38, que terminada esta estructura
todo el mundo sentirá una gran admiración, extasiada,
incapaz de describir la maravilla del Cuerpo resucitado, por su
armonía, unidad perfecta, viendo como este mismo Cuerpo social,
completo, justo e injusto, en ese entonces esté armado
biológicamente definitivamente. El logro más alto que
puede alcanzar la humanidad.
Los hombres empezarán a ver el Templo que será mi Cuerpo
Humano, construido parte por parte, y lo encontrarán con la
medida precisa, todo perfecto, bien hecho (Eze. 40-48). Será otra
nueva paz total, un silencio mundial, porque nadie hasta los más
grandes genios podrán decir lo contrario.
Todos los medios de comunicaciones, estarán hablando desde mi
Muerte sobre la humanidad que ya vive en justicia y paz, de que nadie
esté pasando hambre ni pobreza, en ese largo período del
Desierto. Y que desde mi Resurrección, estarán hablando,
como las partes de la Sociedad ya distribuidas perfectamente en los
lugares correspondientes como Cuerpo Humano, y que tengan la misma
forma, la misma cantidad de órganos y tejidos de un ser humano
de nuestra especie, junto con sus enfermedades, semejantes en todo, y que nada
falta ni nada sobra.
Con esta nueva experiencia gloriosa del nuevo Templo de Dios, que
será mi Cuerpo Resucitado, como una energía luminosa que
cautivarán asombrados por igual a todos los seres humanos,
cambiando la mentalidad a esta generación, del desprecio e
indiferencia por amor a los cuerpos humanos, a reconocerlo como algo
sagrado, el valor como personas humanas, que son semejantes. En
ese tiempo de las apariciones del Resucitado, será
indudablemente, que cada persona aprenderá a respetar a su
cuerpo como templo de Dios. El amor a los seres humanos, a los animales
y a todas las cosas será completo, pleno. E impulsará a
las futuras generaciones a ser amantes de la naturaleza y de todas las
cosas.
2. MI ASCENSIÓN AL TRONO DESPUÉS DE LA RESURRECCIÓN
En todo ese período de la historia sagrada, será un
tiempo en que yo esté sin casa donde morar. “Desde el
día en que saqué a los israelitas de
Egipto hasta el día de hoy, no he tenido casa donde morar, sino
que estaba con ellos y tenía como morada sólo una
tienda” (2 Sam. 7:6; 1 Cró. 17:5). No tendré un
lugar fijo donde estar (Mat. 8:20). Ahora como Hombre Resucitado,
significará que habrá llegado el tiempo para que yo pueda
habitar en medio de ellos (Exo. 25:8).
Al Papa y los Apóstoles en los dos mil años han visto en
misterio el Cuerpo de Cristo, y aparecerá este Cuerpo real que
no reconocerán, como muestran en los evangelios, porque no se
han imaginado lo bello que verán. Seré visto, me
dejaré ver como Hombre Resucitado por Pedro y luego por los
Apóstoles, al que había muerto crucificado. Sin embargo,
querrán quedarse como habrá propuesto el Papa previamente
en el Concilio esta transfiguración (Mat. 171-9; Mar. 9:2-10;
Luc. 9:28-36).
La Muerte estará vencida, y como Cuerpo Resucitado me
faltará solamente realizar lo último, mi subida como
Hombre completo, hacia la Ciudad del Vaticano donde me sentaré
en mi trono para alcanzar la vida definitiva y plena de Dios (Efe.
1:19-20). En el Catecismo de la Iglesia Católica dice "Los
discípulos de Cristo deben asemejarse a él hasta que
él crezca y se forme en ellos (cf. Ga 4, 19). "Por eso somos
integrados en los misterios de su vida: con él estamos
identificados, muertos y resucitados hasta que reinemos con él
(LG 7)" nro. 562. Será por fin, aún queda lo
último para que el Hombre entero, empiece a reinar
definitivamente, eso significará entrar al Cielo.
Sin embargo, antes de
emprender este último viaje debo ser confirmado por el Papa como
Mesías. Los Apóstoles ya incorporado en la parte superior
de mi Cuerpo, como mi Cerebro-Espinal, el Papa aún a la cabeza
legal de ellos, podrán decir finalmente quien Soy Yo, como
está escrito: "Según el parecer de la gente,
¿quién soy yo? ¿Quién es el Hijo del
Hombre?" Respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista, otros que
eres Elías o Jeremías, o alguno de los profetas.: "Y
ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Pedro contestó:
"Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo" (Mat.
16:13-16). Esta declaración del jefe de la Iglesia en misterio
será un reconocimiento oficial a toda la Humanidad resucitada como
Hombre verdadero, por medio de mí, su representante visible.
Una vez reconocido por el Papa acerca de quien Soy, subiré con todo mi Cuerpo, a
tomar posesión de mi trono eterno en los Cielos. Hacia el
Nacimiento del Pueblo de Dios, un pueblo verdaderamente
católico, en aquél Día de mi gloria, para
establecer allí mi reino definitivo.
Será la ascensión final después de Resucitado. Mi
subida definitiva a lo alto, al cielo, donde está mi trono. Yo
subiré, subirán también conmigo mi Pecho. Mis Manos, mis Pies,
todo mis elegidos, como mi Cuerpo, para que se cumpla lo que
está escrito "quiero que donde yo esté,
también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que
me has dado" (Juan 17:24). Será una sola ascensión, todos
al mismo tiempo al trono de San Pedro, para ser investido y coronado
como Cristo Rey, Sacerdote y Profeta, donde será consumado mi
destino profético, allá será el fin de mi subida
(Mat. 26:64; Mar. 14:62; Mar: 16:19; Luc. 22:69).
Seré Rey con todos los miembros de mi Cuerpo, que será mi
Iglesia santa y sin mácula desde mi Muerte, pero será
hasta el último día que seré coronado en la Santa
Sede por el Papa.
La primera ascensión será después de Muerto, y
esta será la segunda ascensión, después de
Resucitado. En todo ese período, desde mi Muerte hasta el
día de mi entronización, aunque no haya nada más
que hacer en el campo civil, pero será el tiempo en que los
gobiernos no estarán con los brazos cruzados, contemplando lo
que esté pasando en el campo espiritual, sino que
seguirán trabajando para seguir fortaleciendo y consolidando
todo lo conquistado hasta la plenitud en el último día.
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