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11. Mi Resurrección

La Resurrección de Cristo, será la Resurrección de los mismos elementos universales unidos a mí. Será el tiempo en que seré levantado con ellos de la Muerte, una vez que estos hayan terminado de construir el Templo que será mi Cuerpo espiritual e inmortal. Y apareceré con ellos a los ojos maravillados del mundo entero. Seré reconocido por el Papa como Cristo resucitado, y me permitirá ascender hacia mi Entronización en la Ciudad del Vaticano.


1. RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS.

La Humanidad toda y los Apóstoles serán testigos de estas futuras experiencias históricas del más allá, de mi Muerte, después Sepultado, y finalmente Resucitado (1 Cor. 15,3,5,14-20). Será un tiempo largo, como Cuerpo mortal, desde el fin de la injusticia hasta el fin de la construcción del Templo. Seré Muerto con todos mis miembros, y finalmente saldré de la Tumba con ellos, venciendo a la Muerte como Cuerpo glorificado, incorruptible.
     
Al fin de ese período, seré Resucitado con todos mis miembros, mi Cuerpo completo hasta los Pies para jamás volver a morir, sin sufrir descomposición alguna. "Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; desde ahora la muerte no tiene poder sobre él" (Rom. 6:9). Habré vencido a la Muerte, la última enemiga, como está escrito: “En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se revista de inmortalidad. Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte ha sido devorada en la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la Ley. Pero ¡gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!” (1Cor. 15:53-57).

En ese instante del térrmino de la construcción del Templo, toda la Sociedad Cristiana, cambia de la vida corruptible a la vida incorruptible, el instante del reino terrenal y mortal al reino espiritual e inmortal. “Será cosa de un instante, de un abrir y cerrar de ojos. Al toque de la trompeta los muertos resucitarán como seres inmortales, y nosotros también seremos transformados (1Cor. 15:52). De la Muerte a la Vida que no tendrá fin (1 Juan 3:14). “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees tú esto?” (Juan 11:25). Como Cristo resucitado de entre los muertos, ya no muere más, porque vivirá en Dios “hay una muerte y es un morir al pecado de una vez para siempre. Y hay un vivir que es vivir para Dios” (Rom. 6:10).

La sociedad cristiana vista con la ciencia biológica será inmortal, porque será perfecta, todo en su lugar. Poseeré “un cuerpo espiritual” (1 Cor. 15: 35-49). Así como dice Pablo de mí: "Pues él cambiará nuestro cuerpo miserable usando esa fuerza con la que puede someter a sí el universo, y lo hará semejante a su propio cuerpo, del que irradia su gloria" (Fil. 3:21).

Es la Sociedad cristiana actual, la que siempre será la misma, nada de lo que tiene será añadida ni quitada, nada cambiará en las 3 etapas futuras, primero, la actual, hasta poner fin a los problemas mundiales, o morir al pecado, después como Muerto, con el Bautismo, donde esta Sociedad nacerá como mi Iglesia terrena, la "primera regeneración" y después al ser Resucitado, se convertirá esta misma, en mi Iglesia espiritual, la "segunda regeneración" (Catecismo de la Iglesia Católica nro.  556). Será la Resurrección del mismo Cristo Crucificado, pero transformado en un nuevo estado, de lo disperso a la reunión de todas las partes de la sociedad en un Cuerpo nuevo e inmortal (Rom. 6:4-8).

Mi Cuerpo Resucitado será mi Templo vivo, completamente terminado (2 Cor. 6:16). Un solo Hombre levantado como el verdadero Tabernáculo Viviente, una obra no hecha por manos humanas, sino divina (Hebreos 8:2). Seré muerto, pero estaré Vivo (Apo. 1:17-18). Ya no seré un difunto. No seré el Señor de los muertos, sino de los vivos, como está escrito “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para El todos viven” (Luc. 20:38).   “Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz” (Mat. 17:2).


Mi Cuerpo Resucitado a los ojos del mundo

Yo Resucitaré transformando mi Cuerpo mortal en un Cuerpo espiritual (1 Cor. 15:44; Fil. 3:21), como el Templo definitivamente levantado con todas sus partes, identificadas, ordenadas. Verán mi Cuerpo, tal como verlo en las ilustraciones de un ser humano sobre su anatomía, tanto por fuera, como cabeza, tronco y las extremidades y por dentro, los aparatos, sistemas, órganos, tejidos, células, todos armados, y cada unas de las piezas en sus lugares correspondientes con sus nombres y en sus lugares correspondientes.

Para entonces, le mostraré al mundo, a los Apóstoles en mi Cerebro-Espinal, el transporte mundial en mi Sistema Circulatorio, y así todos los demás con lo suyo, que representen mi Mano, mi Corazón, mis Arterias, mis Nervios, mis Huesos. De esta forma, empezaré a llamar a todos por sus nombres biológicos, como está escrito sobre que yo sea la vid y ellos los sarmientos (Juan 15:1-10). Le mostraré todas las cosas de mi Cuerpo, sus propósitos, funciones de cada cuál. Como está escrito: “Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como véis que yo tengo.” Y, diciendo esto, los mostró las manos y los pies” (Luc. 24:39,40).

Tal como un maestro muestra a sus alumnos distintos temas sobre el cuerpo humano, en una clase, el aparato circulatorio, en otra clase, el sistema óseo, y así sucesivamente, no solo anatomía, sino otras ciencias o disciplinas, como artrología, osteología, etc. Estas serán las distintas apariciones de Cristo Resucitado que la Humanidad lo verá desde todos los puntos de vista del Cuerpo Humano.

Se cumplirá el misterio del cuerpo Místico de Cristo, elaborado por el papado, que los miembros transformados y yo, seremos un único Cristo, entonces podré decir que mi Ojo, mi Mano, mi Pie, seré Yo mismo. Todo lo que yo  posea como la Cabeza, será también de mis miembros, como si soy abogado, mi mano es la mano de abogado; si soy ingeniero, ingeniero es mi mano, mi pie. "Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver... El Rey responderá: "En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí" (Mat. 25:35,36,40). Con todos “ustedes” los miembros seré Yo mismo, a mí me lo harán, por ejemplo, aquél que cuida mi pie, me cuida a mí; el que me toma la mano, me toma a mí..., aquél que haya mostrado con uno de mis miembos, a mi me ha servido.

Si la Cabeza habla, si los Miembros hablan, es Cristo el que habla. Un solo Cristo, con una misma mente y pensar, tanto del Episcopado en mi Cerebro-Espinal, como de las Naciones Unidas en mi Autónomo y los demás Organismos de mi Cuerpo. "Quien les escucha a ustedes, me escucha a mí; quien les rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado" (Luc. 10:6).

Todos estarán participando mi naturaleza divina (2 Ped. 1:4). Con todos mis miembros en sus lugares correspondientes, unidos a mí como su Jefe, convertidos en Yo mismo, en un solo Cuerpo Humano (Col. 3:15). Será la unidad perfecta. Así seré como Hombre Resucitado.

El mundo verá a cada miembro resucitado dándose a conocer su verdadera función, personalidad, voluntad, libertad, así como Pablo escribió: "el resplandor del sol es muy diferente del resplandor de la luna y las estrellas, y el brillo de una estrella difiere del brillo de otra. Lo mismo ocurre con la resurrección de los muertos" (1 Cor. 15:41,42). Verá a cada cuál, satisfecho con su parte, sin tener envidia al otro "Dios ha formado el cuerpo... para que no hubiera división alguna en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocuparan lo mismo los unos de los otros. Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte" (1 Cor. 12:24,26). Miembros diversos vivirán en armonía, para ayudarse mutuamente.

En mi Resurrección, los miembros ya convertidos en mis Manos, mis Pies, mis Ojos, etc.,  una sola Vida en mí, prestando colaboración, pensando conmigo, persiguiendo los mismos fines, ellos serán Yo mismo, un solo Ser, una unidad total (Juan 17:21). Esta será la Ley del Amor, porque cada cuál amará a mi Pie, a mi Ojo como a sí mismo, porque serán Yo mismo, como está escrito "amarás a tu prójimo como a ti mismo"  (Luc. 10:27), amémonos unos a otros" (1 Juan 4:7). Lo que ocurra en nuestro cuerpo humano, como me duele la mano, todo mi cuerpo sufre, lo mismo serán los miembros de mi mismo Cuerpo biológico.

En la vid, todos los sarmientos están unidos al tronco, como si las hojas se inclinaran al tallo, de donde extrae su vida. O un ser humano, si él piensa escribir algo en un papel, lo hace su mano que toma un lápiz y escribe, si él quiere caminar, lo hacen sus pies para avanzar y todo su cuerpo le presta colaboración. Lo mismo será mi Cuerpo, los miembros estarán inclinándose a su Jefe, porque estarán participando mi vida, y unido su voluntad a la mía. Ellos harán en este sentido una alabanza unánime, y obediencia cuando el Jefe ordena y vivifica "nadie aborrece su cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida. Y eso es justamente lo que Cristo hace por la Iglesia, pues nosotros somos parte de su cuerpo" (Efe.5:29,30). Así está escrito: "Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre" (Fil. 2:8-11).

Ellos sin mí nada podrán hacer (Juan 15:5). Mi Cuerpo será como Hombre pensante y adorante desde la cabeza hasta los pies, un solo Cristo no hace más que una sola oración a Dios, que este me tendrá “bien amado” (Efe. 1:6). Una vid unida no solo por el lazo de existencia sino por el de amor. Los miembros seguirán en todo la ley del Jefe. Tal será la vida de Jesucristo, el Hombre Resucitado.


La resurrección de los injustos

No solo los justos serán resucitados a la Vida, sino que también serán resucitados los condenados "saldrán: los que han obrado el bien, para la resurrección de la vida, y los que han obrado el mal, para la resurrección del juicio" (Juan 5:29). Quienes al estar separados no serán revestidos de la gloria, estos son los pecados globales que estarán  eternamente controlados, serán siempre dominados bajo los pies de Cristo. (1 Cor. 15:25,27).

A partir de mi Muerte, la opresión e injusticia estarán completamente vencidas, no desaparecidas. Por ejemplo, todas las enfermedades serán curables. Aunque la gente siga enfermándose, la medicina tendrá a su alcance la cura que se necesita. No habrá nada que esté fuera del control humano.

Así como un edificio construido con madera, cemento, fierro, como lo bueno. Pero también están los otros, como el polvo, la suciedad, escoria, el óxido, como lo malo. Ambos se conviven siempre. Los que viven en la casa, preparan la comida, descansar, dormir, sin embargo, al hacer eso, los desechos, la suciedad, y los demás, se van acumulando, por lo que obligan a hacer la limpieza, reparaciones, en forma constante. Lo mismo será esta Sociedad, que siempre tendrá sus problemas mundiales, como separados y condenados, eternamente controlados.

Al ser Resucitado, no solo será con lo bueno sino que también con lo malo. Ambos saldrán de la Tumba transformados, en sentido biológico, identificados, por ejemplo, las cosas de la Sociedad, no solo se convierten en mi Mano, mi Pie, sino que también sus problemas se convierten en mis Dolores, Inflamaciones, Infecciones, etc. No solo será mi Cuerpo, sino que también sus Enfermedades, ambos tendrán sus verdaderos significados biológicos (En el Concilio se resolverá también la verdadera identidad de los condenados).

Los justos comenzarán a juzgar a los condenados, como dice Pablo “¿No saben que un día nosotros, los santos, juzgaremos al mundo? Y si a ustedes les corresponde juzgar al mundo, ¿serán incapaces de juzgar asuntos tan pequeños?” (1Cor. 6:2). “Pues todos hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir cada uno lo que ha merecido en la vida presente por sus obras buenas o malas” 2 Cor. 5:10).  Se presentarán cada área del saber con sus respectivos problemas controlados, será como cada miembro con sus enfermedades identificadas.


Admiración mundial

Como muestra en Éxo. 40:34-38, que terminada esta estructura todo el mundo sentirá una gran admiración, extasiada, incapaz de describir la maravilla del Cuerpo resucitado, por su armonía, unidad perfecta, viendo como este mismo Cuerpo social, completo, justo e injusto, en ese entonces esté armado biológicamente definitivamente. El logro más alto que puede alcanzar la humanidad.

Los hombres empezarán a ver el Templo que será mi Cuerpo Humano, construido parte por parte, y lo encontrarán con la medida precisa, todo perfecto, bien hecho (Eze. 40-48). Será otra nueva paz total, un silencio mundial, porque nadie hasta los más grandes genios podrán decir lo contrario.

Todos los medios de comunicaciones, estarán hablando desde mi Muerte sobre la humanidad que ya vive en justicia y paz, de que nadie esté pasando hambre ni pobreza, en ese largo período del Desierto. Y que desde mi Resurrección, estarán hablando, como las partes de la Sociedad ya distribuidas perfectamente en los lugares correspondientes como Cuerpo Humano, y que tengan la misma forma, la misma cantidad de órganos y tejidos de un ser humano de nuestra especie, junto con sus enfermedades, semejantes en todo, y que nada falta ni nada sobra.

Con esta nueva experiencia gloriosa del nuevo Templo de Dios, que será mi Cuerpo Resucitado, como una energía luminosa que cautivarán asombrados por igual a  todos los seres humanos, cambiando la mentalidad a esta generación, del desprecio e indiferencia por amor a los cuerpos humanos, a reconocerlo como algo sagrado, el valor como personas humanas, que son semejantes.  En ese tiempo de las apariciones del Resucitado, será indudablemente, que cada persona aprenderá a respetar a su cuerpo como templo de Dios. El amor a los seres humanos, a los animales y a todas las cosas será completo, pleno. E impulsará a las futuras generaciones a ser amantes de la naturaleza y de todas las cosas. 


2. MI ASCENSIÓN AL TRONO DESPUÉS DE LA RESURRECCIÓN

En todo ese período de la historia sagrada, será un tiempo en que yo esté sin casa donde morar. “Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta el día de hoy, no he tenido casa donde morar, sino que estaba con ellos y tenía como morada sólo una tienda” (2 Sam. 7:6; 1 Cró. 17:5). No tendré un lugar fijo donde estar (Mat. 8:20). Ahora como Hombre Resucitado, significará que habrá llegado el tiempo para que yo pueda habitar en medio de ellos (Exo. 25:8). 

Al Papa y los Apóstoles en los dos mil años han visto en misterio el Cuerpo de Cristo, y aparecerá este Cuerpo real que no reconocerán, como muestran en los evangelios, porque no se han imaginado lo bello que verán. Seré visto, me dejaré ver como Hombre Resucitado por Pedro y luego por los Apóstoles, al que había muerto crucificado. Sin embargo, querrán quedarse como habrá propuesto el Papa previamente en el Concilio esta transfiguración (Mat. 171-9; Mar. 9:2-10; Luc. 9:28-36).

La Muerte estará vencida, y como Cuerpo Resucitado me faltará solamente realizar lo último, mi subida como Hombre completo, hacia la Ciudad del Vaticano donde me sentaré en mi trono para alcanzar la vida definitiva y plena de Dios (Efe. 1:19-20). En el Catecismo de la Iglesia Católica dice "Los discípulos de Cristo deben asemejarse a él hasta que él crezca y se forme en ellos (cf. Ga 4, 19). "Por eso somos integrados en los misterios de su vida: con él estamos identificados, muertos y resucitados hasta que reinemos con él (LG 7)" nro. 562. Será por fin, aún queda lo último para que el Hombre entero, empiece a reinar definitivamente, eso significará entrar al Cielo. 

Sin embargo, antes de emprender este último viaje debo ser confirmado por el Papa como Mesías. Los Apóstoles ya incorporado en la parte superior de mi Cuerpo, como mi Cerebro-Espinal, el Papa aún a la cabeza legal de ellos, podrán decir finalmente quien Soy Yo, como está escrito: "Según el parecer de la gente, ¿quién soy yo? ¿Quién es el Hijo del Hombre?" Respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista, otros que eres Elías o Jeremías, o alguno de los profetas.: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Pedro contestó: "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo" (Mat. 16:13-16). Esta declaración del jefe de la Iglesia en misterio será un reconocimiento oficial a toda la Humanidad resucitada como Hombre verdadero, por medio de mí, su representante visible.

Una vez reconocido por el Papa acerca de quien Soy, subiré con todo mi Cuerpo, a tomar posesión de mi trono eterno en los Cielos. Hacia el Nacimiento del Pueblo de Dios, un pueblo verdaderamente católico, en aquél Día de mi gloria, para establecer allí mi reino definitivo.

Será la ascensión final después de Resucitado. Mi subida definitiva a lo alto, al cielo, donde está mi trono. Yo subiré, subirán también conmigo mi Pecho. Mis Manos, mis Pies, todo mis elegidos, como mi Cuerpo, para que se cumpla lo que está escrito "quiero que donde yo esté,  también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado" (Juan 17:24). Será una sola ascensión, todos al mismo tiempo al trono de San Pedro, para ser investido y coronado como Cristo Rey, Sacerdote y Profeta, donde será consumado mi destino profético, allá será el fin de mi subida (Mat. 26:64; Mar. 14:62; Mar: 16:19; Luc. 22:69).

Seré Rey con todos los miembros de mi Cuerpo, que será mi Iglesia santa y sin mácula desde mi Muerte, pero será hasta el último día que seré coronado en la Santa Sede por el Papa.

La primera ascensión será después de Muerto, y esta será la segunda ascensión, después de Resucitado. En todo ese período, desde mi Muerte hasta el día de mi entronización, aunque no haya nada más que hacer en el campo civil, pero será el tiempo en que los gobiernos no estarán con los brazos cruzados, contemplando lo que esté pasando en el campo espiritual, sino que seguirán trabajando para seguir fortaleciendo y consolidando todo lo conquistado hasta la plenitud en el último día.



10. Mi Muerte

12. Mi Entronización




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