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PRIMERA PARTE
La Creacion de los hombres ha llegado a su fin
(Capítulos 1 - 6)
| 1. Soy el mensajero de la Buena Nueva, oh Rey |
Mi Evangelio está dirigido al Hombre occidental cristiano, de
quien lo veo en aquél anunciado por las Escrituras. Este no es
otro que los Apóstoles católicos y las Naciones Unidas, y
son ellos dos los que forman el Cristo del fin de la
historia. Se manifiesta de esta forma la llegada del Reino de Dios,
espiritual y político que se hace sentir su presencia hoy.
Yo
me presento como el mensajero ante ti, oh Rey universal, tú eres
el Hombre Cristiano, conformado entre el Episcopado católico y la ONU, como los
protagonistas principales del Occidente, pastoral y el pueblo, espiritual y civil de
tu reino, ambos soberanos, en ellos lo veo en ti, como el Hombre Único. No
hay otro que no seas tú, el anunciado por las Escrituras. Soy el
mensajero por el hecho de ser el portador de la ciencia definitiva,
la que será la última que te queda por saber. Te contaré y te
descifraré todo lo que se ha escrito de ti.
Estoy aquí para hablarte de cosas escondidas, relacionadas con
la verdadera finalidad de tu existencia humana a la luz de las
Escrituras, dentro de un contexto vital que determinaron mi vida y mi
misión. Ahora tengo esta ciencia oculta definitivamente resuelta
para responderte en forma sencilla a las grandes preguntas humanas
pendientes. Este es el momento adecuado, porque tú te encuentras
maduro y preparado para saber la verdad de las cosas que te iré
dando a conocer.
Te pido a ti, oh Rey Cristiano que pongas toda tu atención en
mis palabras, y creas en mí, porque yo sé todas las
verdades últimas que tú necesitas saber. No hay nadie más que yo
el que te habla. Yo soy el poseedor de esta nueva ciencia que he
revelado, y no hay otro. Con nuestro encuentro, tú como
Señor Soberano y yo como tu mensajero, se comienza el amanecer
del nuevo día, y es el tiempo que te prepare para tu despertar
definitivo, porque la larga noche que ha durado toda tu existencia ha
terminado, a medida que vayas escuchando y veas lo nuevo de las cosas
que te iré mostrando.
Te hago ver que la verdad de la historia existió desde siempre
pero oculto, y que cada época la ha elaborado en la sombra,
dentro de la mentalidad y cultura religiosa de los hombres. Pero
llegó el tiempo propicio para que este secreto escondido sea
entregado a ti, todo su significado, en forma clara y definitiva, y en
persona. Te iré dando a conocer la verdad de tu historia en
forma sencilla y breve, porque no soy un hombre letrado, pero he hecho
todo lo posible para que mis palabras sean entendidas y en su justa
dimensión.
Tú, muy bien lo sabes, que la sociedad cristiana, tiene sus dos
lados: espiritual y civil, cuyos poderes principales, no son otros que
el Colegio Apostólico y las Naciones Unidas, porque los dos se
reconocen mutuamente como soberanos. Con estos dos, aunque eres el
Hombre entero,
completo que tiene realeza universal, pero eres
“el Hombre único desparramado por toda la tierra", como
dice San Agustín. Esta es
tu condición actual, con ambos eres Uno, constituido en un solo
bloque pero disperso, desunido. Para eso, estoy ante ti, para mostrarte
el plan de la restauración de esta obra universal en el futuro
cercano.
Es necesario que empieces a escuchar mis palabras, y solo será
cuestión de tiempo para que tomes conciencia la verdad de tu
existencia. Mientras tanto, te iré mostrando grandes cosas,
nunca antes experimentadas hasta ahora, cosas que en tiempos pasados,
los hombres oyeron y conocieron en las tinieblas de la noche. Como
descubridor de este secreto escondido me hace estar plenamente
convencido que todo lo que yo te diga será confirmada en los
hechos mismos.
Tú eres el Rey, y cuando te digo tu reino, tu pueblo, me refiero
al mundo occidental y cristiano, que ha alcanzado lo más alto, o
sea, todas las cosas que existen, como las ciencias,
tecnologías, artes, tienen sus metas alcanzadas. Te encuentras
encumbrado porque los logros humanos han sido realizados. La sociedad
que yo veo son todos y cada uno de los departamentos especializados,
tanto Episcopal como el Organismo Mundial, tienen todas sus partes que han alcanzado a
sus respectivas metas, donde está la estabilidad, excelencia,
perfección, completación.
Finalmente, contrario a todo lo que digan los hombres, para mí,
sólo tú eres el Rey y Señor, el verdadero,
tú eres de quien habla las Escrituras. Lo nuevo de la historia
ha comenzado en ti, y en mí como tu mensajero, que te hago ver
tu verdadera identidad. Te pido que tomes conciencia de tu nueva
realeza, a medida que las naciones tomen como suyas mis palabras, no hay otro que no seas tú.
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