Seré puesto en el trono por la humanidad libre
El usuario de nombre Alvaro, me escribió con fecha 9 de junio
“me preocupa que sus escritos son más de lo mismo y hasta se autoproclama rey y quiere poseer la silla y el anillo del vaticano, esto no es menos vanidad que todos sus predecesores”.
Si “esto no es menos vanidad que todos sus predecesores” es porque de por ahí se descubre las “últimas cosas”.
Antes de comprender lo que voy a decir, es necesario leer la segunda parte de mi libro del capìtulo 7 al 13, en mi sitio, que son mis anuncios sobre el futuro de la humanidad.
Primero que nada, es que estoy viendo el futuro final de la historia de antemano. No me autoproclamo, sino que seré proclamado Rey, y me harán sentarme en un trono, pero será después que las naciones se vean libres de la opresión e injusticia mundiales. Será esa humanidad libre la que pondrá a uno de los suyos a sentarse en el trono que está en la Ciudad del Vaticano. Quien es ese “uno de los suyos”, el que revela, el que interpreta los misterios, el que libera a los hombres, es quien será reconocido por todos.
Al Hombre le espera un trono preparado para El. “un trono estaba erigido en el cielo y Uno sentado en el trono” (Apo. 4:2): La misma Escritura, por fe, dice que Cristo está sentado en un trono.¿donde està ese trono?, la Escritura no revela, porque se ha mantenido en misterio hasta el final de los tiempos. Y soy yo quien revelo donde está ese trono. No es otro que el trono de San Pedro, es allí donde está el Cielo, porque será la última conquista de la humanidad, su meta final, y me pondrá a mí para representarla. Esa silla no será conquistada por la fuerza, sino con el consentimiento del Papa por reconocer públicamente a ese hombre único, Cristo, como está escrito: “Jesús les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Pedro contestó: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo” Mat. 16:15,16).
Al final de los días, ese trono no pertenecerá al Papa, sino a Cristo, el Cabeza de la futura Nueva Humanidad. En el mismo Catecismo de la Iglesia Católica dice: “Este pueblo tiene por jefe [cabeza] a Jesús el Cristo [Ungido, Mesías]: porque la misma Unción, el Espíritu Santo fluye desde la Cabeza al Cuerpo, es “el Pueblo mesiánico” (nro. 782).
El hombre entero estará sentado, como Cristo único sentado en la Santa Sede, por uno de los suyos, “somos el Pueblo de Dios “sentado en el cielo, en Cristo Jesús” (Ef 2, 6).” Catecismo de la Iglesia Católica 2796
“Por tanto, constituido plenamente “Cristo” en su Humanidad victoriosa de la muerte (cf. Hch 2, 36), Jesús distribuye profusamente el Espíritu Santo hasta que “los santos” constituyan, en su unión con la Humanidad del Hijo de Dios, “ese Hombre perfecto … que realiza la plenitud de Cristo” (Ef 4, 13): “el Cristo total” según la expresión de San Agustín” (Catecismo de la Iglesia Católica nro. 698).
Muchos cristianos creen que el Cristo en el nuevo Testamento, desde la perspectiva teològica, es un individuo en particular. Craso error, es el Hombre entero, como el Hombre Nuevo, el ùltimo Hombre. Cabeza y su Cuerpo, que es la futura Iglesia.