Buena Noticia para los pobres del mundo
Martes 17 de agosto de 2010Modificado 31 de agosto de 2010
Soy el Evangelio, por ser el revelador del plan último de la historia, que consiste en la creación de un único País supranacional en toda la tierra. La Ciudad del Vaticano será el Estado Capital, y los estados nacionales serán los Estados Provincias, eso significa que los Apóstoles católicos serán incorporados como los únicos Pastores de las Naciones Unidas. Esto ocurrirá en aquél día cuando ambos me consagren como su cabeza y sentarme en ese trono pontificio. De esta forma será establecida mi Iglesia, la que subsistirá de la Iglesia del Papa, para que se cumplan todas las Escrituras.
Pero antes de participar en la construcción de esta colosal obra final de la historia, tanto el Cuerpo Episcopal como la Organización de las Naciones Unidas, deben primero poner fin a sus respectivas opresiones e injusticias mundiales. Ellos deben resolver primero la parte política en todo el mundo para que se cumpla plenamente todo lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas.
Una larga historia ha llegado a su fin porque la sociedad cristiana y universal, tanto espiritual como civil, ya tiene todas las cosas levantadas y en su apogeo. Esta Casa social está completa, por lo tanto, se cumplió el tiempo de los poderosos que la levantaron, y no tienen nada más que decir. Por eso, se comienza ahora el tiempo nuevo y final de la historia, como el tiempo dedicado para los débiles, desplazados, quienes forman gran parte de la población mundial, como los pobres, marginados, discriminados, que sus derechos no son respetados en muchos países y no son tomados en cuenta. Lo mismo pasa con los animales que se sienten desprotegidos, y el medio ambiente descuidado. Son los más débiles que la Sociedad lo ha dejado en el último lugar, pero llegó el tiempo para ellos que serán los primeros, porque pronto dejarán de serlo. Son aquellos mis preferidos, porque son ellos los pobres quienes conquistarán el mundo justo para todos, tanto para los seres humanos como su entorno ambiental.
La sociedad construida por los poderosos ya está hecha, su tiempo está cumplido. Ahora se abre el tiempo de mi Evangelio, porque estoy con los desprotegidos para incentivar en su lucha para doblegar la falta de voluntad política de los gobiernos para que solidaricen con los más débiles. Este es el tiempo decisivo y no hay otro, en que todos los pueblos deben unirse para obligar a sus autoridades a cumplir todas las exigencias internacionales.
Si los pueblos creen en mi Evangelio antes que vengan a mí, deben unirse como uno solo para participar en la lucha por los derechos humanos, eso es poner fin a toda discriminación, marginación. A unirse en la lucha por la protección de los animales, es poner fin a la crueldad hacia los animales. A unirse en la lucha por la preservación del medio ambiente, es poner fin al mal uso o abuso de los recursos naturales. Todos los que buscan un mundo libre de todas injusticias, no solo los activistas o grupos de presión, sino que es el tiempo en que todos los hombres y mujeres, jóvenes y viejos, son llamados a colaborar con ellos a presionar a sus respectivos gobiernos a enderezar todas las leyes injustas de sus países para estar a la altura de todas las normas internacionales existentes.
Le hago un llamado a todos los sacerdotes y monjas católicos que hay dos opciones: seguir al Papa significa continuar sometiéndose a las normas jurídicas eclesiásticas impuestas, las cuales violan sus derechos humanos, o seguirme a mí, porque conmigo serán hombres y mujeres libres, su dignidad como personas humanas serán respetadas, su vida privada e íntima no será inmiscuida, podrán casarse y formar un hogar como cualquier ser humano. Y a las monjas serán sacerdotisas y obispas, garantizando la igualdad en sus derechos. Seguir al Papa es continuar con el culto ritual, pero estar conmigo, el culto será abolido porque ha llegado el tiempo en que la espera se cumplió y no hará falta su uso. Deben dejar atrás todas las prácticas religiosas, antes de empezar a construir conmigo ese mundo futuro y espiritual.
Si los sacerdotes y monjas desean seguirme, tendrán que unirse como uno solo, a apoyar a sus respectivos grupos o movimientos internacionales para exigir a sus superiores jerárquicos y al Papa, que todas las normas eclesiásticas se ajusten a los tratados internacionales de los derechos humanos fundamentales, como la ley suprema. Para que los Apóstoles con Pedro, sin verse afectado sus roles pastorales, se despierten y vengan a mí como hombres y mujeres completamente libres.
Si los Apóstoles desean seguirme dejando atrás el culto para colaborar en la construcción de ese mundo futuro anunciado por las Escrituras. Esta señal le servirá también a los líderes de las demás religiones mundiales a comprender que el culto ya no será necesario. A estos también le hago un llamado a seguirle el mismo ejemplo, que se reúnan entre ellos y con el Papa a lograr un acuerdo universal para poner fin al culto mundial. Ese acuerdo tambièn significarà que lìderes y pastores de los cultos abolidos, si desean seguirme y seguir sirviendo al pueblo deben someterse a los Apòstoles como hombres y mujeres libres y participar el nuevo y único sacerdocio. El fin del cautiverio religioso será posible con la libre determinación de sus propios miembros eclesiásticos y espirituales.
Solo unidos podrán vencer todas las injusticias mundiales. No solo los Apóstoles lleguen a ser hombres y mujeres libres, y que todas las naciones lleguen a formar un solo bloque político, económico, monetario y social, sino que me tendrán a mí como su representante universal, su verdadera cabeza de la humanidad, por el mérito de haber encabezado la liberación humana. Una vez que pongan fin a sus respectivas injusticias, ambos llegarán a ser uno en mí, para empezar a construir con ellos ese anunciado único País en toda la tierra, con el fin de que se cumplan las Escrituras.
Cuando vean que los pueblos se unen para poner fin a todos los problemas mundiales y venirse a mí, será señal que el tiempo del fin de la historia ha comenzado.
Puedes ver el conntenido más completo de este artículo que está en el capítulo 9 “Mi Pasión” de “Mi Evangelio”.