Inicio Blog Contacto














Puede  donar por PayPal para hacer crecer mi proyecto de misión



Haz clic en "Donación voluntaria"  para conocer las razones del porqué esta cuenta  está aún pendiente.




































Sobre el autor

Soy chileno, y viví todo el tiempo en mi país. En mi infancia, estudié en un colegio católico donde completé mis estudios primarios. Fuí bautizado e hice mi primera comunión y confirmación. Mis padres eran católicos de origen campesinos y pescadores, no devotos. Yo como todos los niños, tenía que asistir a misa como parte del horario de la escuela, y en los domingos como una costumbre. Había aprendido que las imágenes, los santos, los ritos, eran sagrados, y había que ganar el cielo para no ir al infierno. Sin embargo, no entendía las palabras del sacerdote que oficiaba, ni los cantos, debido a mi problema auditivo, muchas veces tenía que adivinar lo que pasaba, los gestos, o lo que decían, en la calle, en la escuela en la televisión, en las películas, con estas últimas, me ponía felíz cuando eran traducidas si venían de otros idiomas. Podía escuchar y entender, si la otra persona se ponía al frente mío e interpretar el movimiento de los labios. Por otro lado, mi fallecido padre, a quien le gustaba mucho la lectura y memorizaba todo lo que aprendió en su tiempo de escolar, me cautivó su buena elocuencia y entusiasmo al contarme sobre los personajes de la historia sagrada, de los héroes militares y sus hazañas, de los grandes inventores y sus descubrimientos, moralejas, poemas, etc. Y fué así que empecé a desear tanto conocimiento y ser como algunos personajes de los que él me hablaba muchas veces, y el gusto por la lectura.

Poco después del Golpe de Estado de l973, yo tenía 15 años, empecé a ver a los militares armados en las calles y el toque de queda por la noche, fue en ese ambiente sombrío que empecé a interesarme en las enseñanzas protestantes marginales de origen norteamericano, que prefiero llamarlas como russelistas o de los Estudiantes de la Biblia, ya que su nombre actual me averguenza nombrarlo. Aunque estoy endeudado con ellos por haberme preparado en esos primeros años de mi estudio de las Escrituras para lo que yo llegaría a ser después. Bueno, desde entonces, ya no veía en la Biblia como un libro de historia sagrada como llamaba mi padre, sino que había algo más, era un mensaje de esperanza para la humanidad. Me interesó sobre todo las profecías del fin de los tiempos que se estaba cumpliendo, ya se establecía el Reino de Dios y que pondrá fin a todos los problemas mundiales en un futuro próximo. Por sus publicaciones veía que ellos no se atribuían poderes sobrenaturales ni revelaciones divinas, sino solo con el entendimiento de las Escrituras en forma progresiva. Ni tampoco deseaban honra de otros seres humanos, ni reverencia, ni entre ellos. Ellos me enseñaron a ser lo opuesto de los que se someten a credos y dogmas, y supersticiones, de manera indirecta me inculcaron a ser hombre libre de todas prácticas religiosas.

Por años no quería asociarme con esta religión, porque me bastaba solamente informarme de sus publicaciones sobre toda actividad humana, y para estar sobre avisado lo que estaba sucediendo en el mundo ya que me convencíeron que la  verdadera solución a los problemas del hombre es el Reino de Dios, para dar comienzo un mundo de paz y seguridad. Llegué a creer firmemente que los acontecimientos mundiales presentes cumplen la profecía bíblica. Y fué en la segunda mitad de 1977, de mala gana empecé a asistir a sus reuniones, (por presión de mi madre quien se interesó en la fe, y mi padre lo hizo más tarde y se reconciliaron, pues estaban separados), pero hubo una cosa que me atrajo, fue la Escuela Teocrática que cualquiera podía pronunciar discursos estudiantiles, solicité inscribirme de inmediato, porque ya había tomado el gusto por la oratoria pública por un libro de ellos sobre el tema. Me preparaba semanas para hacer un discurso bíblico de 6 minutos que me asignaban para hablar ante la congregación. Mucha satisfacción me ha dado esta experiencia, hasta el punto de descubrir en las Escrituras algo más allá de lo que ellos enseñaban. Había nacido en mí, mi capacidad de investigador.

Fue en ese tiempo, yo tenía 20 años, que tuve un sueño especialmente significativo frente a otros sin importancia. Bueno, en el sueño, yo estaba con un carro como casi un metro de alto, también de largo y ancho de casi la misma dimensión, con cuatro ruedas pequeñas, miré qué había en su interior, y vi que estaba  lleno de libros hasta el tope, el carro lo tenía tirado de mi mano con una cuerda. Había varias personas en un costado, a mi izquierda vi a un joven , a quien lo conocí, que tiene unos dos años menos que yo, simpatizante como yo del mismo culto, él también llevaba el carro del mismo tamaño que el mío. Enseguida, veo a un hombre en un costado que nos dió la partida, y los dos empezamos a correr hacia adelante y hacia arriba, ahí recién supe que partíamos al pie de una montaña, y que estábamos en una competencia. Miré arriba, era todo enverdecido y parejo, no había árboles, ni cosas parecidas. Corría como si lo hiciera en terreno plano, del carro que debió ser muy pesado, no sentí nada de su peso. Miraba de vez en cuando a mi rival que siempre me llevaba ventaja y no podía alcanzarlo. Como a la mitad del trayecto, se me ocurre mirar para atrás y vi a un joven, a quien conocí, también adolescente pero era fuera del culto, o del mundo, éste me tenía agarrado el carro para impedirme que avanzara, pero igual seguí corriendo con tanta rapidez como antes. Momento después, me volví a mirar atrás, él todavía estaba ahí pero ví que bajó su mano derecha para sacar la rueda trasera del mismo lado del carro, que al final lo logró. Después de eso ya no me preocupé de lo que me pasaba a mi espalda ni tampoco de mi rival, seguí corriendo con la misma velocidad, siempre mirando al frente, sin sentir cansancio en ningún momento hasta llegar a la cima. Al llegar arriba, me topé con una pared de tierra como un metro de alto, y veo la cima, pero al frente mío veo una barra redonda metálica como una baranda a lo largo de la cumbre, y al fondo estaba oscuro como de noche. Salté encima para tomarla con mi mano, y veo que el fondo se aclara hasta de día, mientras me ponía de pie y al  darme media vuelta, sin soltar la barra de mi mano, miré a mi derecha a mi competidor que aún no llegaba a la cima, lo seguí mirando hasta que tomó su mano en la barra. En ese instante, viré mi cabeza al frente y vi delante mío, unos cuantos metros abajo, a un  grupo de personas, hombres, mujeres, viejos y jóvenes, y menores de edad,  todos ellos me observaban sonrientes, uno al lado del otro, y de pie, dándome un aplauso moderado, mientras yo me extendía los brazos y descendiendo unos pasos. Con eso me desperté, y a la mañana le conté a mi padre del sueño, él me dijo que tuvo un sueño parecido, pero llegó hasta la mitad de la montaña porque se cansó y no pudo seguir, eso significaba que el nunca llegaría a ser muy rico ni muy pobre, y fue así en su vida. Entonces, me dijo que si yo llegué a la cima significa que seré rico.

Me sentí con mucho agrado que el sueño me haya avisado que yo llegaría a ser un hombre exitoso de tipo material. A pesar de eso, yo necesitaba conocer la interpretación exacta de cada uno de los símbolos oníricos de mi sueño, especialmente en los primeros años, el problema es que no he podido hallar una buena información oniromántica, el sueño seguía siendo sin desentrañar.
Esta experiencia onírica vivida, lo consideré siempre profético o predictivo, desde el mismo día, por la respuesta de mi padre, que me hizo ver que sería alguien en el futuro, pero poco a poco, veía su significado en mi vida, que crecía en el conocimiento, y nunca pude surgir en lo material, por eso me convencía que la riqueza que obtendría en mi futuro era más bien espiritual.  

Cinco años después del sueño, a fines de '83, un amigo que le atraía todo lo que es misterioso, le conté del sueño a él, junto a algunos presentes que me estaban escuchando, me sorprendió por la rápida respuesta y con mucha seguridad, me dijo "tú vas a ser un líder, y toda esta gente será tu iglesia". Esta  respuesta me hizo convencer definitivamente que el significado del sueño es espiritual. Sin embargo, el verdadero alcance de estas palabras me confirmaron unos años después, que mi liderazgo será universal. Ahora después de más de 30 años, ya lo tengo claro cada uno de los simbolismos de este sueño, fueron anuncios anticipados sobre hechos de mi vida desde el sueño hasta mi misión futura.

Como he venido diciendo, que esta experiencia onírica se produjo poco después de comenzar de asistir a las reuniones de la congregación, y de los primeros discursos que pronunciaba. Eso de asistencia se convirtió de pronto en mi grupo selecto, me era un privilegio hacerlo y lo valoraba mucho, el compartir el estudio de las Escrituras con ellos significó de alguna manera superar mi timidez. Más no quería comprometerme, pero de nuevo mi madre y algunos de ellos me presionaron que para salvarme del Armagedón debía bautizarme, lo hice en 1979. Pero tenía un problema, era mi dificultad para relacionarme con Dios, de quien no podía sentir nada su presencia, ni en la oración, como veía en los demás creyentes que se dedicaban con tanta devoción y sumisión, aunque me esforzaba remediar este problema, no llegaban a mi corazón.

En ese tiempo, el régimen militar se sostenía, infundiendo mucho temor en mi entorno, y yo como padezco hipoacusia severa de nacimiento, que ha afectado negativamente mi desarrollo emocional, académico y social. La detección de mi problema auditivo fue muy tardía para tomar conciencia del problema y empezar a usar una ayuda auditiva, no siempre adecuado. Por lo que me iba alejando de las situaciones sociales hasta el punto que no me atrevía conocer gente nueva o hablar con desconocidos, ni conocidos, porque me sentía muy acomplejado por mi problema. Los insultos y las burlas que me hacía la gente, por años no comprendía que era perjudicial a mi persona. También mi creencia contribuyó no solo que me evitara a las personas del mundo sino también su espíritu, como no poner metas, ni ambiciones, ni esperanzas en mi vida. Todos estos factores procuraron a que me dedicara más tiempo a la lectura en casa donde me sentía más a gusto con el estudio de las Escrituras y leyendo todo lo relacionado con el conocimiento humano, como historia, los avances de la ciencia y de la tecnología, información de los países, sobre todo las grandes personalidades, sus descubrimientos y sus conquistas. La lectura y la elocuencia, no solo me ayudaron a mejorar mi comprensión y algo en mi lenguaje y en mi habla, sino que también me inculcaron a tener pensamientos de grandeza, como verme en el futuro como predicador internacional en grandes estadios deportivos. Sin embargo, en 1982, por una aventura amorosa con una mujer, fui removido de la religión. Mi sueño como orador importante parecía esfumarse.

Después de mi exclusión, aunque me sentía presionado volver para ser aceptado de nuevo por el grupo para conformar a mis padres, me era inconcebible dejar el grupo, ya que estaba indoctrinado. Sin embargo, este tiempo crítico e inestable, de mucha confusión, empecé a ver mi vida sin sentido, sin deseo de seguir viviendo, y hasta dudaba de la Biblia, la despreciaba y no la quería saber más. Pero a fines de 1983, un familiar mío que estaba de paso en mi casa, a quien lo veía investigando las Escrituras por su cuenta, como resultado puso en duda algunas de mis creencias, de las cuales yo seguía creyendo como verdaderas. Hasta que un día me mostró Malaquías 4:5,6 aunque este texto había escuchado y leído muchas veces, pero esta vez, sorprendido, me dije a mi adentro, "ésta es la respuesta que andaba buscando", y me convenció de inmediato que esa era mi misión futura, como "la voz que clama en el desierto" y que el fin de los tiempos se abriría conmigo. Este descubrimiento marcó el fin de una etapa y el comienzo de otra y distinta en mi vida, que poco después coincidió con aquella respuesta del amigo sobre el sueño, como conté más arriba.

Recuperé de nuevo mi confianza en las Escrituras como la Palabra de Dios, después de examinarla acuciosamente su autenticidad con las evidencias históricas, geográficas, arqueólogicas, crítica textual, y de otra índole. Me quedé absorbido por esta obra maestra literaria de belleza poética, un tremendo logro de quienes la escribieron, fueron suficientes para no recurrirme jamás en mi vida al estudio de otros libros sagrados no cristianos. Lo primero que hice en los siguientes dos años fue investigar y comparar otras creencias religiosas con la que sostenía, como resultado, hallé que todas tienen sus puntos fuertes y puntos débiles, aquí aprendí que el sello de mi misión es retener las verdades y destruir los errores religiosos.

En 1986, se produce un nuevo giro en mi pensamiento, el uso del libre examen de la razón, para interpretar la realidad que me tocaba vivir a la luz de las Escrituras desde mi perspectiva, como "la voz", siguiendo las mismas fórmulas que había aprendido de los Estudiantes de la Biblia. Empezaron a llegar a mis manos nuevas corrientes del pensamiento que me llevaron a mis reflexiones más allá del campo religioso, a la sociedad a enfocarme en la unidad mundial como el anhelo de las naciones. Con esta mirada más universal, puse fin a mi relación con la religión en sí, me sentí por primera vez como hombre libre, y tomé conciencia que había pertenecido a una de las religiones consideradas más peligrosas, tanto por el catolicismo como por el protestantismo, porque sentí en carne propia grandes atropellos a mis derechos como persona, y causaron mucho daño a mi relación de familia por la actitud dictatorial del control del grupo. He venido soportando crueles e inhumanos tratos, comportamientos antibíblicos y antisociales hacia mi persona por mi situación de expulsado hasta el día de hoy. Aunque otras religiones son menos peligrosas y hasta parecen inofensivas, en general no dejan libre al hombre.

Ahora como libre pensador, libertado del mundo religioso, me acercaba de nuevo a las enseñanzas católicas como único credo razonable, consciente de ser la "voz", la investigación no me llevó para atarme a las prácticas religiosas del catolicismo, sino para empezar a descifrar sus misterios, porque lo veía como plano o mapa para perfeccionar mi visión de las cosas que estaba construyendo. En esos años, el pueblo chileno estaba perdiendo el miedo de salir a la calle a protestar, y yo me estaba informando por las publicaciones de la oposición y de la Iglesia Católica, que daban a conocer cosas que antes se ocultaban, sobre los horrores de la dictadura, como la tortura, los detenidos desaparecidos, la represión contra el pueblo por la dictadura. Fue el año 1986 o el año siguiente, cuando me iba a la Biblioteca del Obispado, donde me pasaba absorviendo libros y más libros sobre la teología católica, pero la que más me llamó la atención fue la Teología de la Liberación que me llevó a tomar conciencia en los postergados de la sociedad, a ponerme del lado de los sufridos y marginados. Desde entonces comprendí que esa era mi misión futura: liberar a la humanidad de la opresión e injusticia humanas. Mas adelante, reflexioné que la base de la liberación está en el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, principios que me llevaron a ver la importancia de los organismos internacionales, especialmente de la ONU por la suprema responsabilidad que tiene de promover el mantenimiento de la paz y de la seguridad mundial, y que yo sería su rostro visible para que se cumplan todos los mandatos universales.

También en 1987, fue el año que descubrí la verdad de la existencia humana, una reflexión sobre el significado de la parábola, o semejanza de funciones de la historia con la naturaleza viviente que había partido del año anterior. La visita del Papa Juan Pablo II a Chile ese año, sus discursos, sus viajes... me llevaron a nuevos entendimientos que me permitieron descubrir lo que encierra el futuro y mi misión.  1987 fue también el año que descubrí finalmente cuál era mi meta final adonde debería llegar, sentarme en el trono que está en la Ciudad del Vaticano. Con esto ya tenía resuelto todos los detalles anunciados por las Escrituras que espera su cumplimiento al fin de los tiempos.  Ya tenía el cuadro completo de la visión, pero era solo era el comienzo, aún en pañales.

Desde entonces, se comenzó una nueva y larga etapa, partiendo de esa base, aclarando progresivamente, ampliando y modificando una y otra vez, a medida que iba comprendiendo mejor las Escrituras y de las enseñanzas católicas. La verdad es que nunca pensé que me iba a demorar otros 23 años para ver este cuadro completo pero definitivo de la visión.

Fueron un cuarto de siglo de reflexiones, pero mirando hacia atrás, me explico el por qué tanto tiempo, porque viví de una mentalidad muy arraigada de la Guerra Fría, de división y confrontación, a una mentalidad de amistad y cooperación, de libertad con la caída del muro de Berlín en 1989 y el retorno de la democracia chilena al año siguiente. En todo ese período y sus cambios en los acontecimientos, influyeron en el desarrollo de mi visión, madurarme como persona y prepararme para la difícil misión que me espera.

Varias veces en esos años, he llevado el resultado de mi trabajo, a ciertas personas competentes, e incluso sacerdotes, para su revisión. Algunos simplemente no me respondieron, o que ni siquiera tuvieron curiosidad por verlo, o que no tenían tiempo. Otro me hizo una pregunta, que si la Virgen me había hablado, otro me pidió que me fuera a un siquiatra. Otros al leer los primeros párrafos de mi trabajo, ya sacaban conclusiones de rechazo, o que trataban de imponer sus puntos de vista, sin darse cuenta que era algo nuevo nunca antes escuchado. No era fácil explicarle a esas personas, que mi obra no es producto de una experiencia emocional, sino de la razón. Es cierto, que cada vez que llevaba a la revisión de mi trabajo, yo creía que era definitivo, pero después lo retiraba porque me venía más dudas y seguir modificando mi pensamiento. Por otro lado, al principio he tratado de insinuar a algunos de mis cercanos mi descubrimiento, porque necesitaba a alguien que me escuche y me apoyara, como la respuesta no era lo que esperaba, me limité a callarme indignado, reprimirme. Lo mejor fue mantener en secreto el descubrimiento de mi verdadera identidad por el resto de los años hasta la publicación de este artículo.

Esta es mi vida, que me llevó a ponerme en primer lugar el descubrimiento de mi verdadera identidad o misión, lo que coincidió con mi deficiencia auditiva, y otros factores, para aislarme socialmente, afectivo, laboral, dejándome en un medio indigente, carente del disfrute de la vida. Es mi vida también, que aunque me haya desligado de esa religión russelista hace 28 años, siempre la sentí muy cerca, y siempre rival, tal como en el sueño, no solo por mi madre que sigue activa, sino que curiosamente, cosa de la vida, me casé con una joven de esa misma fe, la madre de mi pequeña hija. Porque nunca pude hallar paz en mi vida, ya que me pasaba enfrentado y a la defensiva contra las ideas, actitudes y prejuicios insanos de mi familia indoctrinada, como víctima o esclava de reglas religiosas, que para mi son inaceptabes, cuando ponen por encima al hombre. Cuánto más malos tratos físicos, mentales, emocionales y verbales que experimenté, más y más deseaba el tiempo de mi misión pública para acabar con todo lo que desvaloriza al ser humano.  

Aunque sé lo relevante de mi misión, siempre quise que mi vida fuera distinta, normal, holgada, no sufrir la concecuencia de la marginación para salir adelante. Pero mirando hacia atrás, aprendí a reconocer que mi vida triste y desdichada tenía como propósito hacerme sentir en carne propia el sufrimiento de muchos, del mundo marginal, porque ahí estaba el camino que me llevaba al descubrimiento último de las cosas, relacionado con la creación de un mundo justo para todos.


13. La Madre Virgen que está de parto

Donación Voluntaria





Inicio       Blog       Contacto
Copyright 2009  Alen Foper. Todos los derechos reservados