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| 8. Mi Resurrección (Cuarta
etapa) |
1. El tiempo de la Nación supranacional completamente construida Al
término de la construcción de la Nación Supranacional, cuando todos los
elementos institucionales pastorales y civiles estarán incorporados
definitivamente como miembros en forma oficial a su cabeza, el cual
tendrá toda la primacía. Cabeza el pueblo y Miembros
institucionales, el Hombre-Total, saldremos de la Tumba, venciendo a la
Muerte. Este será el gran futuro que nos espera como el nuevo Cuerpo
social de Cristo esta vez resucitado. Con este acontecimiento, todos
seremos levantados de la Muerte como Cuerpo espiritual e inmortal. Será
el anuncio que el Hombre ha Resucitado (Mat. 28:6; Mar. 16:16).
Al
fin del período de la Muerte del Hombre entero, se comenzará nuestra
era como Hombre Resucitado (1 Cor. 15,3,5,14-20), tanto el cabeza como todos sus miembros
del Cuerpo que es la Iglesia para jamás volver a morir, sin sufrir
descomposición alguna (Rom. 6:9). Terminada esta obra maestra de la
construcción de mi Iglesia, habremos vencido a la Muerte, nuestra
última enemiga (1Cor. 15:53-57). En ese mismo instante, toda la Sociedad humana
cambia de la vida corruptible a la vida incorruptible, el instante del
reino terrenal y mortal al reino espiritual e inmortal, imperecedero,
permanente, perfeccionado (1Cor. 15:52). Será el mismo de la anterior existencia
mortal, pero transformado, de la Muerte a la Vida que no tendrá fin
(1 Juan 3:14; Juan 11:25). La nueva sociedad cristiana será inmortal, ya que nada estará
desparramado. Poseeremos “un cuerpo espiritual” (1 Cor. 15: 35-49).
Como Cabeza
tendremos a la nueva Sociedad Humana como nuestro Cuerpo social
Resucitado, porque estará completamente levantado y construido (2 Cor. 6:16),
como un verdadero Tabernáculo Viviente, una obra no hecha por manos
humanas, sino divina (Heb. 8:2). El hombre entero tanto los Apóstoles como las
Naciones Unidas será el mismo Yo en mí el que resucita de entre los
muertos. (1Cor. 15:21) Será Él mismo pero ya no será el difunto. No será el Señor
de los muertos, sino de los vivos (Luc. 20:38). La Sociedad universal estará en
perfecto orden (Mat. 17:2), y completamente levantada (2 Tim.2:18).
Mi Iglesia
estará creada y organizada, que permanecerá como cuerpo social unido a
mí su cabeza, como ramas al tronco (Rom. 6:5), como los materiales al
edificio (Efe. 2:21-22), será mi complemento (Efe. 1:23), todos una cosa en mí, como los
miembros complemento del organismo (Gál 3,28). Mi Iglesia estará formada un
solo ser conmigo como su cabeza, seremos inseparables, eso es un solo
ser colectivo, el Cristo total. el Cristo completo que estará formado
por la cabeza que es el pueblo, y el Cuerpo que son los miembros
institucionales diversos y muy numerosos pero cada cual con su propia
función, contribuyendo a la armonía del todo, una unidad perfecta.
Si
la Cabeza hablara, si los Miembros episcopales y nacionales hablaran,
será Cristo el hombre entero que habla. Un solo Cristo, con una misma
mente y pensar. Todos los miembros en sus lugares correspondientes
estarán participando la naturaleza del cabeza (2 Ped. 1:4), convertidos en Yo
mismo, en un solo Cuerpo social (Col. 3:15). Será la unidad perfecta. Así será
el único Yo como Hombre Resucitado, cabeza y miembros. Una sola Vida,
prestando colaboración, pensando, persiguiendo los mismos fines, serán
con el cabeza el Yo mismo, un solo Ser, una unidad total (Juan 17:21).
Así
será ese tiempo de la Resurrección, cuando todos los miembros terminan
reunidos con su jefe universal, Cristo, lo que significará levantarse
triunfalmente de la muerte su último enemigo que ha de ser vencido.
Este es el tiempo en que el Hombre estará resucitado de entre los
muertos.
2. Esta nueva sociedad universal a los ojos del mundo Nosotros
el pueblo como cabeza resucitaremos transformando nuestro Cuerpo mortal
en nuestro Cuerpo espiritual (1 Cor. 15:44; Fil. 3:21), como la Iglesia definitivamente
levantada con todas sus partes, en forma ordenada y en sus lugares
correspondientes. Será admiración mundial cuando esta Nación
supranacional esté completamente construida (Mat. 27:63; Mar. 14:58; Jua. 2:18-22), porque se estará
realizando el misterio del Cuerpo Místico de Cristo, elaborado por el
Papado a los largo de dos mil años de su historia, que los miembros
transformados y yo como su cabeza, llegaremos a
ser un único Cristo resucitado.
Terminada esta estructura
universal todo el mundo sentirá una gran admiración, extasiada, incapaz
de describir la maravilla del Hombre resucitado, por su armonía, unidad
perfecta (Éxo. 40:34-38). La humanidad resucitada debido a la nueva construcción
universal será el logro más alto de toda la historia.
El mundo
empezará a ver este Templo espiritual que será nuestro cuerpo social,
reconstruido parte por parte, y lo encontrarán con la medida precisa,
todo perfecto, bien hecho (Eze. 40-48; Jua. 20:18). Será otra nueva paz total, un silencio
mundial, porque estará armada esa estructura universal y no habrá nada
más que hacer para siempre.
Todos los medios de comunicaciones,
estarán hablando desde nuestra Muerte sobre la humanidad que estará
viviendo en justicia y paz, de que nadie estará pasando hambre ni
pobreza, en ese período desértico donde se construye nuestra Nación
anunciada por las Escrituras. Y que desde nuestra Resurrección, estarán
hablando, como las partes de esta Nación ya distribuidas perfectamente
en los lugares correspondientes completamente levantadas.
Con
esta nueva experiencia gloriosa de la nueva Nación universal, que será
nuestro Cuerpo social Resucitado, como una energía luminosa que
cautivarán asombrados por igual a todos los seres humanos, cambiando la
mentalidad a esta misma generación que presenciará las cuatro etapas
futuras y finales de la historia, del desprecio e indiferencia por amor
a la tierra, a los seres humanos, a los animales, a todas las cosas.
3. Nuestra Ascensión al trono de San Pedro después de la Resurrección (Ascensión al Cielo) En
el tiempo precursor habrán estado conmigo, en la pasión conmigo, muerto
conmigo, resucitado conmigo, ¿que nos faltará ahora? sentarse y reinar
conmigo en la Ciudad del Vaticano, que serán las últimas conquistas que
realizar para completar el cumplimiento de las Escrituras.
Como
cabeza que es el pueblo tendremos a nuestro nuevo Templo que será
nuestro cuerpo social (2 Sam. 7:6; 1 Cró. 17:5). Este será muestro lugar fijo donde vamos a
estar (Mat. 8:20; Exo. 25:8). En esta Casa perfectamente ordenada será nuestra, ya no
seremos como pueblos olvidados, marginados como lo hemos sido a lo
largo de nuestra historia. Ahora como Hombre Resucitado, significará
que habrá llegado el tiempo para que nosotros podamos estar en medio de
ellos. Nuestro Templo estará construido, nos falta solo alcanzar
nuestra entronización final.
Nos quedará solamente realizar lo
último, nuestra subida final, nosotros y todo nuestro Cuerpo
institucional, hacia la Ciudad del Vaticano donde nos sentaremos en ese
trono para alcanzar nuestra vida definitiva y plena (Efe. 1:19-20). Lo último
para que el pueblo empecemos a reinar definitivamente, esto significará
subir al Cielo (Catecismo de la Iglesia Católica nro. 562.).
Será el Mesías resucitado que subirá hacia
la Ciudad del vaticano (recuerde usuario que el Mesías no será solo el
cabeza, sino con todo su Cuerpo social, sus miembros, la Humanidad
entera ya resucitada). Subiremos como cabeza con todo nuestro Cuerpo
humano, a tomar posesión del trono eterno. Será el camino hacia el
Nacimiento oficial del Mesías, un pueblo verdaderamente católico, en
aquél Día de nuestra gloria, para establecer allí nuestro reino
definitivo. Los Apóstoles ya estarán incorporados en la parte superior
de la nueva sociedad, pero Pedro aún seguirá a la cabeza legal de
ellos, y anuncia su apoteosis.
Será la ascensión final
después de Resucitado, nuestra subida definitiva a lo alto, al cielo,
donde estará nuestro trono pontificio (Luc.24:34). El pueblo como cabeza subiremos,
subirán también los Apóstoles y las Naciones Unidas, nuestro Cuerpo
(Juan 17:24). Será una sola Ascensión, todos al mismo tiempo al trono de San
Pedro, para ser investido y coronado como Cristo Rey, Sacerdote y
Profeta, donde será consumado nuestro destino profético, allá será el
fin de nuestra subida (Mat. 26:64; Mar. 14:62; Mar: 16:19; Luc. 22:69).
La primera ascensión será después de
Muerto, y esta será la segunda ascensión, después de Resucitado. El
Hombre entero como Rey heredero, ahora ascendido como cabeza y miembros desde la
Resurrección, para coronarnos en la Santa Sede por Pedro. Sentarnos en
ese trono será el fin o meta de la conquista divina o espiritual, esta vez como Sacerdote aparte de Rey.
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