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7. Mi Muerte (Tercera etapa)


El tiempo de la construcción de la Nación supranacional

1. La Muerte será el fin de nuestra conquista política
El cumplimiento mundial de todos los mandatos universales de las Naciones Unidas será el fin de la conquista política, ya que no habrá más que hacer en este campo. Nadie estará pasando hambre, ni en extrema pobreza, no habrá leyes que no protejan a la flora y fauna, ni al medio ambiente. Todos los seres humanos, sin excepción serán verdaderas personas humanas, tanto de los pastores como de las Naciones de la tierra. No habrá nada que no se respete las normas internacionales, y será para siempre. Así se comenzara el tiempo de nuestra Muerte, como un mundo de total justicia y paz.

Se habrá perfeccionado definitivamente el buen conocimiento del Cosmos, para entonces los hombres tendrán todas las condiciones necesarias, para establecerse fuera de la atmósfera terrestre, contando con satélites artificiales, y naves espaciales tripuladas y reutilizables, y no tripuladas, máquinas perfectamente ajustadas a las leyes de la astronomía. Seguridad en los vuelos, atracar o acoplar naves, reabastecimiento, paseo o caminata espacial, reparaciones de satélites y naves, establecer estaciones espaciales. Elaborar mapas, analizar y medir el tiempo, extraer muestras de la superficie de los cuerpos celestes. Poner pie y establecerse en forma permanente en los objetos celestes lejanos. Todos llegarán a ser perfectos al ser liberados de sus problemas pendientes.

En este tiempo se irrumpe el mundo completamente unificado en lo político, económico, monetario y social, y un único sacerdocio, los Apóstoles. No habrá más que estos dos elementos universales, y lo será para siempre, de eterna permanencia como tal. Será el Hombre que tendrá todo lo bueno como lo malo, ambos imperecederos, porque todas las áreas especializadas, sus ramificaciones y subdivisiones con sus problemas y soluciones estarán para permanecer como tales, así como el trigo y la maleza. En el campo de la medicina, por ejemplo, las enfermedades curables se mantendrán junto a sus respectivas especialidades médicas, o los delitos que no serán impunes junto con la justicia y la policía. Por eso, todos los problemas estarán siempre bajo control por los recursos eficaces y plenos. Será el tiempo de la plenitud política.

Será el tiempo de los muertos porque no habrá más cambios políticos, o de continua transformación de la existencia terrena acostumbrada por los seres humanos a lo largo de su historia. Por eso la unidad política, económica, monetaria y social será el desenlace porque dará al hombre su situación definitiva. Nada se podrá volver, porque permanecerá en ese estado por los siglos de los siglos. Así como alguien que muere se despide para siempre del círculo de la familia y de los amigos, una vida de constantes cambios. Una dolorosa despedida porque desaparece para siempre un tipo de vida anterior. A partir de entonces la sociedad humana será estática, sin cambios jamás.

Será el tiempo en que la Humanidad entrará al período mortal como en la soledad del desierto absoluto, viviendo en total justicia y paz. Como el tiempo del Mesías que se encontrará, en sentido teológico, sepultado en su Tumba, porque cesará toda la palabra, silencio total (
Sal 31:18; 94:17; 115:17). Un tiempo donde estará solamente el Cuerpo Episcopal, el Organismo Mundial, miembros superiores e inferiores, y el pueblo como el Cabeza, que todos los demás como las religiones, ciencias falsas no existirán, y que los problemas mundiales estarán erradicados o bajo control.

2. La Muerte será el comienzo de la conquista espiritual.
¿Qué habrá después de nuestra Muerte como Hombre Entero, con los Apóstoles y las Naciones Unidas? Una vida de ultratumba, sin embargo, no será la última palabra, no será el fin de todo, Ese Hombre Jesús, como está escrito, no permaneceremos en la Muerte, sino será el comienzo de una nueva existencia, a seguir con nuestra marcha por el Desierto porque hay un futuro más allá de nuestra Muerte que será alcanzar la gloria definitiva que será en la Ciudad del Vaticano.

Quedará aún un camino por recorrer esta vez como humanidad unificada, esta vez no será política sino espiritual para superar la Muerte con nuestra Resurrección antes de sentarnos en ese trono que está en el Vaticano. Atrás quedan los últimos sucesos políticos, y desde entonces se comenzarán los sucesos espirituales como los últimos que nos quedarán para que se cumplan todas las Escrituras. Las dos etapas (el tiempo precursor y el tiempo de la pasión) anteriores a la Muerte es peregrinante terrena, y la vida después de la muerte será muy diferente, no será prolongación ni continuación, ya que no habrá nada más que hacer con la parte política, sino un nuevo comienzo que será de tipo espiritual, sobrenatural, como la transformación a una nueva vida (
1 Cor. 7: 31; 5, 17; Apoc. 21 y 22) que lo iremos realizando en la parte final de nuestra Marcha.

3. La construcción de la nueva Nación supranacional.

Este tiempo del Mesías muerto y sepultado (Mat. 12:40), no habrá otra tarea que la construcción de la Nación Universal, para eso el mundo religioso que representa al antiguo templo tiene que estar completamente abolido o desaparecido completamente de la faz de la tierra. En esta fase no se puede haber rastro alguno de ellos para empezar a construir esa Nación como aquel nuevo y definitivo Templo que será su Cuerpo social (Jua.2:18-22; 2Cor. 5:1).solo como Humanidad nueva estará preparada para empezar a construir un mundo nuevo.

1. Instrucciones a las nuevas Naciones Unidas.
Para construir ese País universal primero habrá una instrucción a las Naciones Unidas conforme a los documentos hechos en el Concilio (
Éxo. 31:18; 32:16), preparados y aprobados por los Apóstoles en el tiempo de nuestra Pasión previo. El resultado del Concilio será dado a conocer a las Naciones Unidas (Éxo. 24:12; 34:32; 35:1).

Desde entonces, yo como Jefe en representación del pueblo haré estas instrucciones en un tiempo de paz total, cuando los problemas mundiales y cultos religiosos hayan desaparecidos de la faz de la tierra. Serán instrucciones detalladas sobre cada una de ellas que se seguirá en forma meticulosa (
Éxo. 25:9), acerca de cómo hay que construir esa Patria para todos los ciudadanos (Éxo. 25:8; 29:46; 19:6; Deu. 4:8).

Las instrucciones elaboradas en el Concilio, no serán otras que los misterios de la Iglesia resueltos, explicados y ampliados. Será presentado el diseño o plano de esta construcción de la Nueva Nación o Iglesia definitiva que reemplaza a la Iglesia del Papa (
Éxo. 31:18; 32:16), que los cristianos lo llama como la reconstrucción del Templo, los judíos lo llama como la construcción del tercer templo.

Los pueblos me escucharán y actuarán conforme a todo lo que les mande (
Deu. 31:12; Jer. 11:4; Éxo 28:1). Será el tiempo de la instrucción sobre cómo será la realización de mi reino que será esa futura Nación que no será otro que el Nuevo Templo Humano, en un momento en que la Humanidad toda sea definitivamente justa. Yo diré todo lo indicado por el Concilio y pondré fin al tiempo de las instrucción (Exo. 40:16). Y estaré a la espera de la respuesta del Hombre.

2. La respuesta de las nuevas Naciones Unidas a mis instrucciones.
La aprobación de todas las Naciones Unidas a este proyecto será unánime (
Éxo. 19:5,6,8; 24:3). El “Sí” de toda la Humanidad a todos los documentos hechos en aquél Concilio, significa que aceptarán todas las obras que yo realizaré por ser su Cabeza. Todas las Naciones Unidas, en ese entonces habrá más de 200 países, decidirán libremente su futuro eterno, por lo que este proyecto de la fundación de la nueva Nación supranacional, tendrá que ser analizado para ser aprobado por el único parlamento mundial ya creado al fin del tiempo de nuestra Pasión.

3, Estarán presente todas las instituciones de la Sociedad ante el Cabeza.
Una vez finalizadas las instrucciones, estarán presentes las autoridades episcopales, las autoridades civiles, los dirigentes mundiales de cada uno de los organismos internacionales, de cada una de las partes especializadas de la Sociedad humana se presentará de acuerdo a las instrucciones recibidas para ocupar sus lugares correspondientes. Esto significa que todos los representantes mundiales de cada una de las áreas especializadas ante mi presencia como autoridad universal (
Éxo. 35:4-35), hasta completar lo reunido (Éxo. 36:3-7). Los miembros más importantes serán los Apóstoles, Obispos, presbíteros y diáconos, después los gobernantes de las Naciones Unidas, y más abajo estarán los dirigentes de cada uno de los organismos internacionales hasta el último (Jos. 24:25). Hay que recordar que el cabeza es la persona humana y los miembros son las instituciones, de mayor  a menor, según los grados correspondientes.

4. Creación de la Nueva Nación o Iglesia.
Todos los representantes traerán sus respectivas instituciones globales de mayor a menor, desde el cuerpo episcopal, las diversas prelaturas y grados menores como autoridades superiores, y a las autoridades civiles como autoridades inferiores, hasta el último de los organismos especializados para incorporarse como miembros oficiales a su cabeza (
Éxo. 36:1,2). Y me corresponderá supervisar este proyecto sagrado hasta completar su construcción.

Todas las áreas especializadas y sus ramificaciones de la sociedad humana que son numerosas, comenzarán a levantar su parte identificada, conforme al modelo del Concilio. Reflejados con sus correspondientes partes de la estructura del Cuerpo social (
Éxo. 36:8-39:43). Restaurando todas las cosas dispersas en forma definitiva en sus lugares correspondientes (Eze. 37). Cada grupo de cosas se juntarán para transformarse en mis miembros superiores que serán los Apóstoles, en mis miembros inferiores que serán las Naciones Unidas. Aquí se irá realizando el misterio del Cuerpo místico de Cristo, y de tanto se ha hablado el Nuevo Testamento de la Escrituras. Al incorporarse los miembros al Cabeza se completará el Hombre-Total (Efe. 4:11-13; 1 Cor. 12:11,18). El Mesías ya no será solo el Cabeza sino que también sus Miembros (Éxo. 40:17-33). Esta es la construcción sobrenatural mencionada en las Escrituras (Deu. 18:15, 18; Heb. 8:5).

Todos irán levantando lo suyo en sus respectivas moradas, hasta completar la Construcción que será mi Cuerpo social. Yo veré todo el trabajo para comprobar si la Obra está perfecta al ser comparada con el diseño arquitectónico trazado por mí y perfeccionado en aquél Concilio. Una vez terminada, no habrá más trabajo para la construcción por los siglos de los siglos (
1 Rey. 6-7).

Entonces, daré por concluida esta labor (
Éxo. 39:42-43a), con esta aprobación final mía acerca de la incorporación de todos los miembros institucionales en la construcción. La Muerte del Mesías o Cristo terminará con el fin de esta construcción.

Con la incorporación completa de los miembros institucionales a mí como su cabeza nace mi nueva Iglesia. Será mi Iglesia solidaria y plena, que tendrá una existencia nueva de manera auténtica, sin mancha de pecado. Se producirá la unión de los miembros que tendrán sus funciones y propósitos específicos dentro del Edificio social. Nace el Cristo-Total, Cabeza y miembros, el hombre entero, y se comenzará a cumplirse el Misterio del Cuerpo Místico de Cristo que se irá consumando al llegar a nuestra Entronización.

4. Será el tiempo de la transformación del cuerpo mortal a inmortal.
En este período de la Muerte y Sepultura del Ser humano, desde el comienzo de las instrucciones hasta el fin de la construcción de la Nación supranacional que será el fin de nuestra Muerte. Esta será la primera ascensión del Mesías después de la Muerte. Por eso, será un tiempo que se revela como poderoso transformador, porque esta Obra no hecha por manos humanas para Vencer a la Muerte. Este tiempo mortal es el tránsito a una vida nueva, un paso hacia la Resurrección.

Como se dice teológicamente, que cuando uno muere se encuentra con Dios, se comparece ante Él. Así será en ese tiempo que el Hombre mortal encontrará definitivamente y para siempre a Dios, encontrarle a Dios será lo mismo que encontrarle a Cristo, como el sentido último de toda la historia. Porque en la vida terrena se encuentra a Dios de muchas maneras por la existencia de innumerables cultos, en cambios en ese tiempo estará Él el único, el Dios de las oraciones, de la esperanza, de la fe de los creyentes de todos los tiempos. Será allá donde estará el Cielo, en que el Hombre entero encuentra a Dios mismo, cuando acepta la formación del Cuerpo espiritual.

Hasta aquí llegamos la tercera etapa de mi misión futura, que primero hay que luchar contra la opresión e injusticia que existe en el mundo, para que después venga un período de máximo esplendor para que la Humanidad entera pueda entregarse por completo a esta maravillosa tarea espiritual. Así como David con sus guerras estabilizó el país para que su hijo y sucesor Salomón pueda construir el templo en tiempo de paz.



6. Mi Pasión 8. Mi Resurrección





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