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| 6. Mi Pasión (Segunda etapa) |
El tiempo de la conquista de la unidad mundial
1. El camino hacia el cumplimiento mundial de todos los mandatos universales de las Naciones Unidas. A
partir de la inauguración del pueblo que tendrá su nuevo cargo
universal como Jefe de la Humanidad, o nuevo Rey mesiánico se comenzará
el tiempo de nuestra Pasión humana. Desde esa etapa tendremos
soluciones definitivamente eficaces para empezar a erradicar todos los
problemas mundiales. Tendremos a nuestras instituciones globales hechas
para beneficiar a la mayoría y no a unos pocos. De ahí seguiremos en la
marcha como pueblo esta vez mesiánico hasta la meta que será nuestra
entronización humana. Nosotros los pueblos seremos el Cabeza oficial de
todas las instituciones globales de 200 países democráticos, independientes y soberanos que existan en la tierra. La distinción está en que el pueblo, o la gente, somos nosotros, y las instituciones son ellas, por eso el pueblo como
Cabeza
marcharemos adelante, y las organizaciones de las Naciones Unidas
vendrán detrás de
nosotros. Las autoridades civiles y religiosas dejarán de ser
poderosos, ya no
mandarán más a nosotros los pueblos, porque quedarán debajo de nosotros
que
empezaremos a mandar en forma oficial. La constitución del pueblo como
Jefe para mandar y los gobiernos nacionales dispuestos a obedecer
será un hecho desde esa etapa que será nuestra Pasión humana. A partir
de entonces , la historia se comenzará desde los desheredados que
estarán en los más altos de la sociedad para ir concretando proyectos
mesiánicos.
Desde
entonces no habrá hostilidades, como dictaduras, conflictos, etc.,
debido a la inexistencia de este tipo de cosas, todas las naciones
serán libres, democráticas, soberanas, independientes. Todas estarán
dentro de sus respectivos organismos internacionales, las NN.UU., la
O.E.A, la Unión Africana, la Unión Europea, Mercosur, etc. Estará
completada la unión del transporte mundial y todas las uniones
internacionales existentes. No habrá país alguno que esté fuera de sus
respectivas instituciones internacionales, ni hostilidades, ni
aislamientos mundiales, de esta forma podemos decir que el "tiempo está
cumplido" (Mar. 1:15).
Este
será el mundo que se comenzará con nosotros
como pueblo mesiánico que seremos la Autoridad Máxima para mandar a
todos los gobiernos nacionales entonces sometidos, que estarán
dispuestos cumplir eficazmente todas las exigencias internacionales,
porque será posible hacer esta tarea final en un mundo donde no haya
hostilidades de ningún tipo que impidan sentarse en la misma mesa y
lograr un acuerdo común acerca de un futuro seguro y próspero para
todos. Como todos los pueblos serán en uno en mí, como el único Cabeza
o Jefe. Ese Jefe seré yo como hombre del pueblo, por lo tanto, yo
hablaré en el nombre del pueblo que estará conmigo como uno solo. Mi
exigencia será la exigencia del 99 por ciento de la humanidad que
seguirá en las calles presionando con gran fuerza hasta que vea
realizada toda justicia humana.
De esta forma, yo como Autoridad máxima exigiré a todas las NN.UU. a sentarse en una
misma mesa para que toda la Humanidad lleguen a ser personas y dejar de ser
productos del mercado, poner fin a los privilegios de los políticos,
financieros, económicos, etc. Este será el tiempo en que bajo mi supervisión como
Cabeza oficial de todos los gobiernos de las Naciones Unidas, trabajen
codo a codo por la eliminación de la desigualdad entre ricos y pobres, y
que la riqueza del mundo no quede en manos de unos pocos sino de toda
la humanidad.
Ese
día de la inauguración de mi predicación
mesiánica, será el comienzo del tiempo de mi Pasión (que representa a
la Pasión de todo un pueblo desheredado). Por lo tanto, mi misión será
llevar a la Carta de las Naciones Unidas a su
cumplimiento mundial en forma definitiva, pero con un rumbo nuevo, ya
que atrás quedó el tiempo Precursor, en que la exigencia era poner fin
a las hostilidades, amenazas, divisiones, entre las naciones, etc. Y
desde entonces, la exigencia será la misma, pero en vez de que las
naciones continúen individualmente enderezando sus leyes nacionales,
esta vez será entre todos, ya que no habrá ningunos fuera y no habrá
impedimento alguno para que se puedan participar entre todos.
En
presencia mía, junto con todo el pueblo a la Cabeza, todas las Naciones
Unidas tendrán que empezar a trabajar por la unidad política,
económica, monetaria y social a
nivel mundial, a que se junten en una misma mesa con el fin de cumplir
todas las normas, tratados, documentos internacionales, hasta la última
letra. A trabajar conjuntamente por el fin al entrenamiento militar
para la guerra para que se cumpla lo que está escrito, que las espadas
se conviertan en rejas de arados (Isa. 2:4), texto que está en el frontis del
edificio de la ONU. Poner fin al hambre y la pobreza, fin a la
contaminación ambiental, etc.
Mi exigencia como hombre del pueblo y Jefe universal será
que todos los gobiernos se sientan en una misma mesa para comenzar a
crear una sola ley entre todas las Naciones, por ejemplo, una sola ley
del divorcio, de la homosexualidad. Una sola ley sobre la mujer, del
niño, del anciano, de la salud, de la vivienda, educación. Una sola ley
que ponga fin a la codicia y avaricia de los ricos. Una sola ley en
cuanto a la protección de los animales, una sola ley en cuanto a la
preservación del medio ambiente. Todas las naciones serán llamadas para
realizar estas tareas que significa conquistar un mundo libre de todas
injusticias que forma parte de mi plan en esta etapa histórica (Luc. 4:18-20). Las
desigualdades de las leyes entre los países serán las últimas que
faltarán corregir (Mat. 5:3-11).
El camino hacia la conquista de la Unidad
Mundial será posible en este tiempo de mi Pasión, porque no habrá
obstáculos algunos, como dictaduras, conflictos armados, etc., que
impidan llevar a cabo esta nueva tarea de que todas las naciones que
rige el orden democrático se unan como una sola en una misma mesa para
cumplir todos los mandatos universales de las NN.UU.
Todos los pueblos en las calles del mundo que estarán conmigo a la cabeza, exhortaremos a todos los gobiernos de las
Naciones Unidas, a construir la unidad mundial, siguiendo como modelo a
la Unión Europea que tiene a tantos a países con una moneda única, un
parlamento único, etc. Entre todas las naciones a nivel planetario
mejorarán las mismas unidades europeas hasta lograr la verdadera unidad
mundial (Luc. 10:37). En este tiempo se hará el esfuerzo de seguir el modelo de la unidad europea
incipiente hacia la unidad mundial plena y perfecta.
En esta etapa de mi Pasión como pueblo será desde la democracia mundial incipiente con la
desaparición de las dictaduras en el mundo, hasta lograr la unidad
democrática en plenitud o real. Desde el triunfo incipiente de la
medicina cuando tenga todas las enfermedades curables hasta que haya una sola ley universal para que todos
tengan acceso a la salud. Alcanzar la unidad política, económica,
monetaria y social a nivel mundial solo será posible en esta etapa
cuando todas las naciones de la tierra no tengan impedimentos
algunos para lograrlo. Solo "unidos venceremos".
Todas las Naciones Unidas
estarán preparadas para ser solidarias con el Otro. Todos los organismos mundiales de las Naciones Unidas
estarán dispuestos a obedecerme como su Cabeza oficial, por lo tanto no estaré con
aquellos que no necesiten nada, sino con aquellos que si necesitan, los
pobres, los débiles, discriminados, que sus derechos no sean respetados
en muchos países aunque hayan conquistado la democracia, Como también
los animales que se sientan desprotegidos, y el medio ambiente
descuidado (Mar. 2:17). Bajo nuestro mandato universal los pobres serán los
prioritarios para ser solucionados definitivamente, y será el tiempo
que como pueblos vamos a exigir como autoridad universal a todos los gobiernos
nacionales de proteger a todos los seres humanos, animales y el medio
ambiente.
Todas las naciones incluyendo la Unión Europea se
reunirán en un solo lugar para llegar a un acuerdo universal en cuanto
a la capacidad de compartir sus riquezas en conjunto con los
necesitados, como nueva forma de poseer y usar los bienes. Habrá
voluntad política entre todos los gobiernos que se sentarán en una
misma mesa para seguir mejorando la preparación, medidas, estrategias,
presupuestos de los programas eficaces desarrolladas por naciones ricas
para poner fin a todos los problemas que afectan a toda la humanidad.
Para
ese tiempo, exigiremos a todos los gobiernos a que se reúnan como uno
solo para reducir los gastos en armamentos hasta su erradicación
definitiva, para que así ocuparse en gastos sociales (Isa. 2:4). Será el
tiempo en que nosotros como Jefe Máximo exigiremos a todos los
gobiernos a dedicarse por completo por los desposeídos, como únicos
problemas pendientes que resolver.
A partir del tiempo de la Pasión en un mundo sin conflicto, todas las naciones estarán maduras,
preparadas, entrenadas para abrir esa etapa histórica, donde no habrá
nada que impida para empezar a erradicar entre todos, el hambre y la
pobreza mundial. A limpiar de la tierra, los ríos, los mares, las
ciudades de toda contaminación, a limpiar las basuras espaciales. A
proteger la flora y fauna, a construir hospitales, escuelas en todos
los países, hasta lograr que todos tengan acceso a la salud, educación,
vivienda, etc.
Los pueblos que en esa etapa
histórica seremos la máxima autoridad que salvaremos a todo el mundo
con todos los recursos en su apogeo. En nosotros se cumplirá ese Mesías
Jefe anunciado por las Escrituras que tendremos la capacidad de liberar
a toda la sociedad humana (Jua.9:1-11; 1Jua.3:5).
La
unidad política, económica,
monetaria y social será la meta final de este período. Esta será la
sociedad perfecta, como un mundo observante de todos los mandatos
universales de las Naciones Unidas. Se producirá todos los fines
globales al mismo tiempo, el fin de todas las desigualdades, el fin del
hambre, de la pobreza, el fin de la avaricia de los ricos, el fin del
abuso de unos seres humanos sobre los otros. el fin de privilegios y
exclusiones, el fin de los ejércitos entrenados para la guerra, y así seguir
enumerando todos los demás fines (Isa.11:4). Los seres humanos en esta
etapa lo
verán como está escrito “el fin de todas las cosas está cerca” (1Ped. 4:7). Así
será el fin de la era de nuestra Pasión humana cuando no haya mandatos
universales de las NN.UU. que no se haya cumplido a nivel global (Rom. 11:16-24; Efe. 2:11-22).
2. La convocatoria de un nuevo Concilio con los Apóstoles. Con
esta fase será la primera del tiempo pascual que serán tres:
Pasión, Muerte y Resurrección (Mat.17:22,23; 20:17-19; Luc. 18:31-33),
para llegar a la glorificación que será la Entronización definitiva del
Hombre en la Ciudad del Vaticano (Mat.19:27,28). Con estas fres fases
mesiánicas experimentará la Humanidad pasando de la tristeza a la
alegría (Juan 16:20,21).
En
este tiempo de la Pasión se comienza con nuestro llamado mesiánico al Episcopado
católico para prepararlo como los únicos cimientos o futuros pastores
de las Naciones Unidas, por lo que aceptarán de inmediato, dejando
atrás el culto y sometiéndose al Derecho Internacional. Desde entonces,
los Apóstoles empezarán a seguirnos solo con lo puesto como su única
pertenencia (Mat.4:18-22), pero su conocimiento y experiencia de su estilo de
vida anterior le servirán como herramientas necesarias para asumir su
nuevo rol.
Los Apóstoles vendrán a mí y me reconocerá como su Jefe que es el pueblo que tendrá la investidura mesiánica (Mar. 8:29), lo que
significará el fin de la Iglesia del Papa, éste ya no será más Papa,
porque volverá a su situación de origen para desempeñar su misión final
frente a la nueva realidad que le significará encontrarse con el Hombre
nuevo, el Jesús, el nuevo Jefe religioso (Mar.3:16). Desde entonces
el Obispo de Roma será el Pedro de los evangelios porque asumirá su
nuevo desafío para que se cumpla todo lo que se ha escrito de él. Él me
acompañará como legalmente corresponde su investidura, por ser el
administrador de todos los misterios de la Iglesia, aunque seguirá
siendo como jefe de los Apóstoles, sentado en su trono en la Ciudad del
Vaticano, pero Pedro desde entonces se pondrá detrás de mí a seguir en mi camino que yo le señalaré (Mar. 8:33).
Lo
primero que haré bajo mi atribución como Jefe o Rey universal en esta etapa
será convocar un nuevo Concilio, será en ese lugar donde formaré a los
nuevos Apóstoles tan libres como el resto de los seres humanos, que se
respeta la igualdad y los derechos humanos. En ese nuevo Concilio
estaré para dar instrucciones en privado con los Apóstoles acerca de la futura
construcción de la Nueva Nación Supranacional y prepararlos para
gobernar conmigo a las Naciones Unidas (Mar.1:17; 3:12-16).
Se comenzará a
cumplirse en los Evangelios acerca de mis instrucciones a sola con los
Apóstoles, donde confirmaremos y llevaremos a cumplimiento el Concilio
Vaticano II y todas las enseñanzas de la Iglesia, sobre la jerarquía,
dogmática y ritual. Cosas que para ellos son redes de la pesca, sus
herramientas de trabajo, que hayan dejado atrás, como cosas viejas que
encontrarán en lo nuevo que será su aplicación definitiva en la
realidad. Todas mis enseñanzas presentadas aquí en este sitio son como en
un espejo (1Cor.13:12), pero lo iré perfeccionando en el camino hasta
encontrarme con ellos en aquél Concilio.
Las instrucciones serán
entre otras cosas: Establecer la Ciudad del Vaticano como el Estado
Capital de las Naciones Unidas, estos como Estados provincias, como la
edificación de la sociedad humana sobre el fundamento de los Apóstoles.
Mi futura Iglesia que será el pueblo libre que subsistirá en la Iglesia del Papa,
conservando todas las condiciones propias de su ser y naturaleza. Será
la misma Iglesia, pero redefinida con otro corazón, con otra
disposición mental, un tipo de gobierno distinto de aquella, será una
monarquía real que reemplazará a la monarquía papal.
El punto
más importante que consideraré con el Cuerpo Episcopal en ese Concilio,
será el significado espiritual de la existencia humana que daré a
conocer en un libro que publicaré más adelante. De esta forma todos
los misterios de la Iglesia serán resueltos definitivamente en aquél
Concilio.
A medida que las Naciones Unidas se esfuerzan en
lograr la Unidad Mundial en lo político, económico, monetario y social,
estaré dando instrucciones al Cuerpo Episcopal en varias sesiones, para
ser convertidas en documentos, constituciones, decretos, preparados por
expertos, cada una de ellas se contará con la aprobación unánime de los
padres conciliares. La aprobación de ellos a todas mis enseñanzas
significará que todos los misterios de la Iglesia estarán explicados y
resueltos definitivamente. Será el fin de los misterios de la iglesia,
y el Concilio será clausurado en forma solemne (Exo.34:4).
3. Las religiones del mundo se prepararán para ser abolidas. En
ese día de la inauguración mesiánica, los líderes de las demás
religiones que después de haber visto las señales premesiánicas, no
podrán negar que algo especial suceden (Juan 3:2) vendrán para someterse ante
mí como su nuevo jefe religioso. Es decir, vendrán a mí como a un
Maestro quien "tiene autoridad, no como los letrados" (Mar.1:22) para
plantearle algo nuevo que será formar un único sacerdocio, eso es nacer
de nuevo, lo que significa poner fin a sus religiones, sus ritos, sus
crencias (Jua.3:1:10).
Toda
la humanidad debe seguirme, tanto del mundo político como del mundo
religioso, sin reservas, sin limitaciones (Deu. 13:4), en mi camino
hacia la Ciudad del Vaticano donde me sentaré en mi trono
(Mat.19:28). Así
que no solo como jefe político, sino como jefe religioso, tendré la
autoridad no solo para elegir a los Apóstoles como mis futuros
sacerdotes quienes habrán dejado todo atrás para estar conmigo en mi
reino, que será ese País universal, como el "cielo nuevo" (1Cro.16:26; Sal.96:5; Jer.18:11),
sino que también a los líderes de las demás religiones cristianas serán
llamados para reunirse al diálogo ecuménico, y a los líderes de
las religiones no cristianas al diálogo
interreligioso ya emprendidos por ellos. Encuentros que se harán
bajo mi exigencia de formar un nuevo Sacerdocio con los Apóstoles como
los únicos pastores de la futura Nación que voy a crear (Isa.36:18; Jer.2:28). Con la formación del nuevo Sacerdocio del pueblo los líderes pondrán fin a sus respectivas religiones mundiales.
Todas
las religiones verán a las naciones formando la unidad mundial y a los
Apóstoles reunidos a mí en el Concilio, preparándose para formar un
nuevo sacerdocio conmigo, es porque habrá llegado el tiempo que no será
necesario seguir sirviendo a dioses de las religiones, ni postrarse
ante ellos, ni le rindan culto, ni les ofrezcan sacrificios (Gén. 35:2). Ante de formar la nueva Nación ideal, justa y solidaria que vamos a crear, el culto tiene que desaparecer (Jos.24:23; 1 Sam.7:3). Los
líderes religiosos irán aboliendo sus religiones para incorporarse
al nuevo y único Sacerdocio Apostólico en el Concilio.
También las ciencias falsas o
seudociencias por carecer de fundamentos o pruebas, que no estén
clasificadas entre las ciencias, y que atenten el libre albedrío de las
personas, como astrología, caracterología, creacionismo científico,
ovnilogía, parapsicología, etc., que no entrarán al mundo verdadero y
de arriba. En ese tiempo las ciencias verdaderas triunfarán plenamente
y las ciencias falsas se irán reduciendo hasta desaparecer por completo
de la faz de la tierra.
Toda persona tiene derecho cambiar de
religión, tiene el derecho de buscar la verdad, la verdad no hay más
que una sola. Todas las religiones conducen al mismo Hombre que yo
anuncio, que es la Verdad. Si los pueblos aceptan esta creación de esa
Patria para los ciudadanos como el futuro "reino de los cielos" están
en su derecho abandonar todo lo que es tipo y sombra, Aceptar
este proyecto futuro que doy a conocer significa que no puede haber dos
cosas, uno tiene que desaparecer. El mundo religioso establecido tiene
que ser abolidos por sus propios líderes ante de construir la nueva Nación o Templo definitivo (Luc.20:39; Jua.2:18-22). No puede haber rastro alguno
de ellos de la faz del planeta (2Cró.33:15), tanto los cultos como las ciencias
falsas.
4. Fin de la Pasión humana Al
final de esta etapa de
nuestra Pasión humana, por un lado, será cuando se logre la unidad
política, económica, monetaria y social, dejando cumplido todos los
mandatos universales de parte de las Naciones Unidas, y por otro, dar
por clausurado el Concilio con los Apóstoles, en un mundo libre de
religiones mundiales. Con la abolición de todas las barreras
existentes en el mundo (Mat.5:38-48; Luc.6:27-38) será la consumación
política.
En ese entonces,
la fama del hombre será por haber arrojado, precipitado, hundido en las
aguas profundas todas las desigualdades mundiales. Habrán sido
quitados, borrados o desaparecidos de la faz de la tierra. Ni el lugar
de ellos será hallado (Dan. 2:35). El hombre será ensalzado por esa hazaña,
autor de maravillas, y será celebrado con grandes fiestas y canciones
por todos los pueblos de la tierra (Éxo.15:1-21).
Será la Muerte del
Mesías, porque la humanidad estará en perfecta salud, ya que no habrá
nada pendiente, o que no se haya erradicado completamente los problemas
mundiales. Eso significa que en sentido teológico el hombre estará
libre de todo pecado. Con el cumplimiento mundial de todos los mandatos
universales de las Naciones Unidas se completará el período de nuestra
Pasión como el signo de nuestra Muerte humana por causa política, o sea
que no habrá nada más que hacer en ese campo porque se ha cumplido
definitivamente. Será el fin de la conquista política (Mar.15:37-39; Rom.6:7). El tiempo
de nuestra Pasión será precisamente nuestro camino hacia nuestra Muerte
humana, porque tanto los Apóstoles desean ser los futuros pastores
(Fil.1:23), como las Naciones Unidas que cumplen todos los mandatos
universales es porque aceptan nuestra Muerte política (Fil.2:8).
Será
el fin de la conquista política, porque más allá no habrá nada más que
hacer. por eso el Hombre a esta altura Muere porque con Él muere todo
lo que le ha precedido, así como un hombre muere, muere todo lo que ha
sido de su vida, su dolor, alegría, amor, etc. Por eso, nuestra Muerte
humana será política, o sea, muerto por los hombres. Así la conquista
política llegará a su fin porque no habrá nada más que hacer,
cuando la paz y la armonía entre las naciones sea un hecho (Isa.11:6).
Será la muerte del Mesías, porque será el fin de la lucha por la justicia, la libertad y la dignidad del hombre. Ahí
diremos "Todo está cumplido" (Jua.19:30).
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