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| 5. Inauguración de mi misión
Mesiánica |
1. Todas las Naciones Unidas vendrán a su nuevo Gobernante universal que será el pueblo. En
ese día de la inauguración mesiánica será al fin de la etapa precursora
con nuestra victoria mundial como pueblos, cuando todas las Naciones
Unidas hayan cumplido nuestra exigencia de poner fin a todas las
hostilidades, y se hayan venido todas las instituciones a nosotros los pueblos para
reconocernos como su único Gobernante universal, su nuevo Jefe de la
Humanidad. Ahí recibiremos la unción, es decir, la investidura propia
del rey de la tierra. o rey mesías que es el pueblo que estará primero
por sus derechos humanos, la justicia, la dignidad, la igualdad (Jer.
23:5).
Llegaremos al poder universal y nuestras autoridades políticas,
económicas, etc., serán
sometidas (1 Sam. 2:8; Isa. 2:11; Luc. 6:20; 1 Cor. 1:26-29; San.
2:1-6). A los largo de la historia las autoridades que han estado en
los primeros lugares pasarán en ese entonces a estar en los últimos
lugares (Mar. 10:43), y los pueblos que han estados en los últimos
estarán en los
primeros lugares (Mat. 20:16; 23:11,12; San. 1:9,10). Nosotros los más
pequeños de la sociedad, llegaremos a lo más alto (Mat. 18:4; Mar.
10:14; Luc. 9:48). Todas las cosas
creadas por
los poderosos llegarán a ser nuestras, porque seremos nosotros que
estaremos en el poder por encima de las autoridades civiles y
pastorales (Sal. 72:11; Mar. 1:22,27), es decir, como la Autoridad Máxima de la
humanidad. Será la
soberanía del pueblo que comienza a exigir obediencia en forma oficial
de todas las
instituciones
globales.
El esperado cambio definitivo del lugar de los poderosos a
los más débiles habrá llegado, por lo que constituye la mejor noticia
para la humanidad. El
nuevo Jefe de la Humanidad no será otro que el necesitado
(Mat.25:35-46; Isa.58:7-11; Dan.4:27), será el pobre, desplazado,
discriminado, el ignorado y silenciado que empezará a golpear las puertas institucionales y ser escuchados y obedecidos
(Apo.3:20). Surge el reverso de la historia que el pobre ocupará su lugar
preferencial, enaltecido, omnipresente. Con
este nuevo cargo que no tendrá fin como Autoridad sobre la Humanidad y
recibir obediencia se comenzará la era mesiánica para llevarlo a
su plenitud con la entronización humana (Dan.7:13-14; Luc.21:27).
El se proclamará como el "Yo Soy" (Isa.43:10-11; Jua.8:12;
10:9,11; 14:6).
Todos
los pueblos que son 99 por ciento de la Humanidad, unidos a mí en la
protesta mundial no seremos más que un solo Jefe. El Jefe que es el
pueblo en sentido colectivo de acuerdo a la interpretación tradicional,
de esta forma, el pueblo llegará al poder universal para convertirse en
pueblo mesiánico por medio de mí. Éste será un nuevo cargo de carácter
universal que tendrá el pueblo su señorío mesiánico por primera vez en
la historia humana,
que equivale al "Rey de las Naciones" (Jer.10:7) concedido por todos
los gobiernos de la tierra. El pueblo obtendrá esos títulos universales
para que se cumplan las Escrituras a partir de entonces como la llegada
del mesianismo real en forma legal. desde entonces será exaltado entre
las naciones (Sal. 46:10; 72:11), será el Señor que reinará sobre ellas
(1 Cro. 16:31). Por lo tanto ese Pueblo mesiánico seré yo, una persona
particular y distinta, por eso en ese día de la Inauguración todos los
jefes de Estado y de Gobierno estarán presentes para proclamarme en
forma oficial como Jefe de la Humanidad, desde entonces tendré todas
las atribuciones globales o divinas que aplicaré a mi mismo. La
superioridad mesiánica, que supera todo, será un hecho (Mat.
11:11;12:41,42). Toda la plenitud llegará en mí (Mar. 1:15). De esta forma, todos los jefes de Estado y de Gobiernos terminarán reconociendo en ese día a su
nueva cabeza que será la persona humana, y las instituciones se presentarán como sus
miembros.
En
ese día de la Inauguración, el pueblo será proclamado como el Señor
Soberano Universal por las Naciones Unidas, porque todos los países
serán soberanos, independientes, cuando todos los territorios de la
tierra tengan sus límites fronterizos completamente definidos, libres
del colonialismo, de las dictaduras, etc. No habrá nada que no lo sea,
por lo tanto el Cabeza tendrá la soberanía global, se
irrumpe como Rey y Señor Soberano del universo y de la tierra. Que
todas las cosas que hay en el universo como en la tierra la tendrán
completamente nombrados, no habrá nada que no sea llamado por su nombre.
El
Cabeza será el nuevo Mesías Vencedor, porque la distancia estará
vencida por nuestros medios de transportes, Las cimas de los montes más
altos del mundo vencidas por nuestros escaladores humanos. Los
terremotos, los huracanes, erupciones volcánicas lo tendremos bajo
control, porque se puede construir edificios capaces de resistir
eficazmente, y evacuarnos a tiempo como población entera. Todas las
enfermedades, todos los delitos estarán vencidos. Todos los problemas
mundiales estarán vencidos por nuestras ciencias y tecnologías. La
naturaleza completamente dominada, como los elementos químicos
amoldados a nuestra medida, por ejemplo. Todo tipo de violencia estará
erradicada, etc. No habrá nada que no sea vencida por el hombre. La
sociedad que se comienza bajo su autoridad mesiánica estará perfecta en todo sentido (cero defectos), la ciencia tendrá
un conocimiento exacto, libre de toda duda, la
tecnología libre de imperfecciones (Jua.8:46; 1Ped.2:22). No habrá
descubrimiento que esté oculto, que no se tenga que saberse (Mat.10:26). Ahí
diremos como Rey mesiánico, "yo he vencido al mundo". Así será la
irrupción del Cristo Triunfante y Vencedor.
Y
le proclamará como el nuevo Salvador que significa Jesús, el Jesús del
fin de la historia aquél anunciado por las Escrituras, el Hombre
perfecto, o sea democracia perfecta, porque todas las naciones tendrán
elecciones libres en todas las naciones; la salud perfecta porque todas
las enfermedades serán curables, ya que todos los problemas estarán
bajo control. Por eso, en ese día de la inauguración todos los pueblos llegarán a ser uno en mí como
el Cabeza o Jefe mesiánico porque tendremos en nuestro poder todos los recursos
en su apogeo para liberar a toda la humanidad de la pobreza, del hambre y
de todos los problemas mundiales que le afectan. Ejerceremos nuestra
soberanía, porque tendremos el señorío en la historia, tendremos el
poder liberador que pondremos en acción para salvar a la humanidad
entera (Sal. 72:4,12-14). Empezaremos a reinar sobre la tierra para continuar en la tarea
donde hay un vacío para llenarlo de su plenitud, a todas las formas de
desgracia humana, los pobres, oprimidos, marginados por causa política
y religiosa.
Todas
las Naciones Unidas proclamarán al Cabeza que es el pueblo como el
nuevo Creador de la paz final que se comenzará desde
entonces, y le seguirá en su camino obediente hasta la fundación
definitiva en la Ciudad del Vaticano. Todos los gobiernos nacionales se
unirán a mi como su nueva voz que es el pueblo de solicitar al Papa
fundar ese nuevo País Universal en la Ciudad del Vaticano (1Sam 8:4,5; Deu.
17:14).
Con
nuestra inauguración mesiánica nos proclamaremos como rey heredero del
trono de San Pedro, porque tendremos ese derecho por haber llegado ser
el Mesías legal, el Mesías real, el Mesías verdadero. Así se comenzará
la era de Jesús, el único heredero real legítimo al trono, por lo
tanto, será quien trazará sus derechos reales para reclamar legalmente
el trono que está en la Ciudad del Vaticano.
En
ese día daremos por terminado el llamado tiempo de Juan el Precursor, en forma
plena abriremos el tiempo del nuevo Mesías como Jefe victorioso para
comenzar a aplicar, realizar, cumplir todos los misterios de la Iglesia
relacionados con los tiempos de nuestra Pasión, de nuestra Muerte, y de
nuestra Resurrección para llegar a nuestra Entronización en la Ciudad
del Vaticano (Marcos 1:15).
2. El pueblo como Jefe mesiánico elegiremos al Episcopado católico El
Colegio Episcopal, con el Papa a la cabeza, quienes se someten a reglas
estrictas en el cumplimiento de los gestos rituales: su preparación
para la misa u otras actividades litúrgicas fuera conforme a las
prescripciones en forma eficaz. Sin embargo, nosotros los pueblos no
estamos en la institución ritual, sino en la libertad y los derechos
humanos y que estamos adentrados en el mundo
secularizado. En ese día de la Inauguración todos los pueblos unidos a
mí como Cabeza oficial no necesitaremos adoración, alabanza, servicio,
rito (Isa. 1:11-15; Amó. 5:21,23). Y anunciaremos a los cuatro vientos
que el culto es temporal, pasajero, porque es un misterio que está
hecho para ver su cumplimiento en nosotros los pueblos. Por eso como
Autoridad Máxima de las Naciones Unidas exigiremos a los Apóstoles a
poner fin a toda tipología o el culto católico en ese día de la
inauguración de la era mesiánica. Todo lo viejo no volverá (2 Cor.
3:14,16). Seremos nosotros que haremos cumplir la expectativa del rito
cultual en su totalidad y perfección en nuestra Marcha hacia la Santa
Sede.
En
el día de la Inauguración cuando estemos completamente constituido como
Cabeza en forma oficial, porque tenemos que llegar a ser Mesías para
tener la Autoridad para elegir al Episcopado Católico como nuestros
futuros colaboradores para gobernar a todas las NN.UU cuando fundemos
el País universal en la Ciudad del Vaticano. A los Apóstoles lo
llamaremos para que sean uno con nosotros si ponemos en nuestra boca lo
que está escrito estas palabras "Síganme y yo los haré pescadores de
hombres". La respuesta del Papa con todos los Obispos a nuestro llamado
mesiánico será inmediata, se cumplirá como está escrito "de inmediato
dejaron sus redes y le siguieron" (Mar. 1:16-18). De esta forma, no
solo seremos jefe político sino que también jefe religioso, como un paso más de la plenitud del tiempo.
Será
en ese día el Papa y todo el Cuerpo Episcopal esparcido en toda la
tierra verán al Mesías que seremos el Jefe de la Humanidad que es el
pueblo, ellos tendrán renunciado su estilo de vida anterior, o puesto
fin a los ritos litúrgicos y sacramentales, signos externos que se han
practicado por siglos, en forma repetitivas de gestos y actitudes,
peregrinaciones y procesiones, ritos cuaresmales, de la semana santa,
etc. Aunque haya sido su trabajo, su modo de vida, considerados como un
bien material y apreciado, pero esta cosa buena se opone a la voluntad
del pueblo libre. Por eso ellos entenderán que para llegar a ser uno
con el Pueblo que es el Cabeza, tendrán que estar despojado por
completo de todos los lazos rituales, porque son de una naturaleza
distinta a la del pueblo laico,
Los
Apóstoles se han preparado previamente, del tiempo precursor para
terminar reemplazando las normas morales por normas legales y puesto
fin del culto ante de responder nuestro llamado en ese día de la
Inauguración. Ellos saben perfectamente que el Jesús de los Evangelios
es escatológico, todavía futuro, que se comenzará a cumplirse entonces
con nosotros los pueblos. Ellos comprenderán que cuando Cristo se
manifieste no hará falta conservar sino superar todo lo que es
religioso, ya no será necesario aferrarse a los ritos porque son formas
tipológicas del catolicismo tendrán que ser sustituida por esa realidad
futura, que será la nueva vid, el cumplimiento de la vieja vid católica
que tendrá que marchitarse, quitarse las hojas y sus ramas, darse un
hachazo a su tronco.
Después
de que el Papa y todos los Obispos hayan dejado todo atrás, solo con lo
puesto vendrán al nuevo pueblo mesiánico que será el nuevo Cabeza a través de mí (Mat. 19:27; Luc. 18:28). El
Papado llegará a su fin, porque volverá a su situación de origen como
San Pedro para desempeñar su misión final frente a la nueva realidad
que le significará ser el Pedro de los evangelios porque asumirá su
nuevo desafío para que se cumpla todo lo que se ha escrito en los
evangelios para encontrarse con Jesús, el verdadero Cabeza.
Un
cristianismo verdadero nunca hubo sino que será a partir de ese día de
la inauguración de Cristo que será el Cabeza, el nuevo pueblo
cristiano. Será el Cabeza quien dirá "Yo Soy" anunciado por el mundo
religioso, y se abrirá la era mesiánica, en medio del silencio
desértico, pero esta vez será más profundo porque los problemas
pendientes del tiempo precursor estarán definitivamente resueltos.
3. Exigiremos la abolición del mundo religioso con la elección de los Apóstoles. El
reconocimiento de Pedro al nuevo Mesías que es el pueblo, o "en los
pobres y en los que sufren la imagen de su fundador pobre y paciente...
y pretende servir en ellos a Cristo" (Conc. Vaticano II, LG 8), se
unirá a él los demás líderes
de las religiones mundiales por lo tanto, todos reconocerán como su
nuevo jefe religioso o "Maestro" (Mat. 12:38; 22:16, 23; Luc. 20:21;
Juan 3:2). esto lo indica que toda la humanidad reconocerá como mesías
a
quien nadie pondrá en duda sus palabras.
En
esta vieja historia son las autoridades que dan permiso a las religiones con
las leyes de la libertad de cultos, pero desde entonces nosotros los
pueblos mandamos y estaremos por encima de las autoridades civiles y religiosas en
forma oficial. Seremos nosotros los que no daremos más permiso a las
religiones, porque estás están en contra de nosotros porque violan los
derechos humanos de sus miembros, porque nosotros no queremos ritos ni
nada, así que las religiones son contrarias a nosotros. El pueblo
mesiánico estará libre de ceremonias, ritos, prescripciones, costumbres
del culto religioso en nuestras instituciones nacionales. Este será el
pueblo naciente y mesiánico que estará completamente libre de la
influencia religiosa, por lo tanto el tiempo de la espera religiosa se
acaba en ese día de la inauguración donde como Jefe de la Humanidad
tomaré la decisión de exigir a todos los líderes de las religiones
mundiales su abolición como cultos. En ese día de la inauguración
mesiánica como representante de esta realeza universal tomaré la decisión de actuar la liberación definitiva ya que
el tiempo de la espera llega a su fin, abriendo así la historia a un tiempo nuevo.
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