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| 4. Mi misión pre-mesiánica (Primera etapa) |
1. Exigiremos a todas las Naciones Unidas enderezar sus sendas. Abriremos
el tiempo de nuestro profetismo universal, si todos los pueblos de la
tierra creen en mi proyecto y estén en las calles, plazas, parques en
ese día de la protesta, porque así iniciaremos nuestra predicación
pública que será nuestra exigencia por la creación de un País justo y
solidario. Se acabará la historia de los grandes y se abrirá nuestro
tiempo donde el mundo estará en silencio como un desierto porque los
poderosos no tendrán nada más que decirnos, y nos proclamaremos todos
como un sola voz que clama en el desierto (Luc. 3:4-6; Juan 1:23). Así
llegaremos a ser el único Profeta del fin de la historia, aquél
anunciado por las Escrituras.
Este tiempo será la primera de
las cuatro etapas, y lo llamaremos como el tiempo pre-mesiánico o
precursor porque será previo al triunfo mundial del pueblo, como mundo
libre, democrático, independiente y soberano. Será un tiempo breve en
que derrotaremos a todos los últimos enemigos del pueblo que nos
quedarán superar. Será nuestra lucha que se producirá bajo mi
conducción donde todos los pueblos seremos una sola Voz en mí que clama
para exigir el fin inminente de todas las hostilidades mundiales. Será
el tiempo mencionado en los evangelios como el tiempo de Juan Bautista
que no será otro que el pueblo que clamará conmigo como un solo hombre,
el único Profeta (él y nosotros), será aquél que constituye un puente entre esta larga historia y el tiempo mesiánico.
En
nuestra marcha pre-mesiánica no habrá en el camino otras nuevas
amenazas mundiales, ya que nada nuevo se escuchará en ninguna de las
áreas especializadas de la sociedad humana, por lo tanto, nos quedarán
solamente superar las hostilidades entonces existentes que serán las
últimas dictaduras, las últimas enfermedades incurables, los últimos
grupos terroristas, ETA, FARC, Al Qaeda, etc. Serán las últimas
hostilidades de la historia, a la vez decadentes, débilitadas, que no
podrán levantar cabezas porque ya no podrán imponerse. Con nuestra
protesta en esta primera etapa exigiremos poner fin a la violencia
mundial. Será el tiempo en que todas las amenazas tendrán que ser
limpiadas de la faz de la tierra. Su erradicación será inminente y
cercana porque lo iremos despejando en el camino, venciendo uno por uno
hasta el último para alcanzar la victoria mundial. De esta forma
llegaremos al triunfo mundial de la democracia, de la ciencia, de la
técnica, etc.
En
ese día de la protesta mundial será el principio de mi Evangelio (Mar.
1:1), cuando todos los pueblos se unan a mí como un solo Profeta
que marcará el inicio de mi misión pública y precursora en las
calles
para exigir a las autoridades el fin de todas las hostilidades
mundiales. Esto
significa enderezar todas las sendas, o despejar en el camino todo lo
tortuoso (amenazas mundiales) hasta alcanzar la completación o triunfo
mundial del Occidente como
nuestra meta. Esta será la misión del último de todos los profetas
del mundo religioso (Luc. 16:16), ya que ese tiempo corresponde a la
parte final de esta larga historia humana, el período de espera o
premesiánica, ante de pasar a la segunda fase que será el tiempo
mesiánico (Mar. 1:7; Jua. 1:7,8,20,30; 3:28-30).
Seremos
nosotros los pueblos, un único Profeta que decidiremos el
futuro del mundo, decidiremos qué autoridades se quedarán y las que no
se quedarán. La democracia ha crecido en el número de países, aún
quedan las últimas dictaduras que erradicar para que la democracia
alcance a su completación global. Los pueblos se están movilizando como
en los países árabes, lo que demuestra que la demanda por la libertad y
la democracia por los últimos pueblos todavía subyugados serán
escuchadas. Las dictaduras ahora debilitadas, condenadas por la
comunidad internacional que aún quedan en varios países serán los
últimos de la historia, por lo tanto todos los pueblos debemos estar en
las calles solidarizando con esos pueblos para derrocar a esos
gobiernos que desean mantenerse en el poder por la fuerza, y que hayan
elecciones libres. Como también tenemos que exigir la abolición de
todas las monarquías que existen en el mundo, porque los gobiernos
tienen que ser elegidos por el pueblo y no por descendencia de una
familia.
En el mapamundi vemos que gran parte de los
límites fronterizos ya están definidos, faltan los últimos que trazar
para completar los límites a escala global. En los organismos
supranacionales, internacionales, ya tienen a gran parte de los países
que son miembros y faltan los últimos que son pocos que aún no han
ingresados, como la Santa Sede y los restantes países que nos
quedan para completarlo.
Vemos también que la mayoría de los
países ya son independientes, cuyos territorios son soberanos que
abarcan a gran parte de la tierra, y nos quedarán solamente pocas
colonias y semicolonias que en su mayoría son islas o grupos de islas,
para que sean los últimos nuevos países independientes que nacerán, o
lograr su autonomía dentro del país metropolitano, para alcanzar la
independencia y soberanía total en toda la tierra. Solo nos quedan los
últimos que serán pocos para alcanzar la completación o triunfo mundial
de la independencia de los países.
Ya que a partir de esa
protesta mundial, los países ya no tendrán más motivos para provocar
nuevos conflictos armados, nacionales e internacionales, por lo tanto
exigiremos a aquellos gobiernos que pongan fin a los conflictos armados
existentes que serán las últimas de la historia, como también limpiar
de la tierra los efectos de las guerras. Exigiremos también a todas las
naciones a poner fin a las armas de destrucción masivas que serán las
últimas que nos quedan. Así llegaremos al fin de los conflictos bélico
a escala global al terminar esa etapa pre-mesiánica.
Nuestra
exigencia en este tiempo precursor será la formación de un solo bloque
de naciones soberanas, independientes, democráticas y libres de todas
las hostilidades mundiales (Luc 3:9). El fin del mundo opresor estará a
la puerta, porque faltan los últimos para alcanzar la completación
mundial. Nuestra victoria final estará al alcance de nuestras manos.
El
tiempo que vamos a abrir, será el tiempo nuestro de los pueblos, no de
las autoridades, estos tendrán que hacer todo lo que vamos a exigir de
acuerdo a las leyes internacionales. Las campañas contra el hambre y la
pobreza ya están emprendidas, porque las Naciones Unidas ya tienen los
documentos, como la "Declaración del Milenio", y en nuestra protesta le
vamos exigir a las autoridades a que se preparen para lo que se han
comprometido ser solidario con los débiles que han sido dejados en el
último lugar de la sociedad. y que desde entonces pongan en primer
lugar a los pobres, desplazados, discriminados, a los animales
desprotegidos y el medio ambiente descuidado (Luc. 3:11).
En el
día de la protesta será el comienzo del tiempo de la erradicación del
hambre y la pobreza mundial, porque ya tenemos los recursos existentes
suficiente y en apogeo, como para alimentar a todos los habitantes de
la tierra, tenemos la ciencia y la técnica necesarias en cuanto a la
nutrición y el acceso a los alimentos. Lo tenemos todo, pero el único
obstáculo que tenemos que derribar en este tiempo precursor será
la falta de voluntad política de los gobiernos que deben ser
definitivamente doblegadas con nuestra predicación profética. En este
tiempo precursor, nuestra meta será poner fin a la falta de voluntad
política de todos los gobiernos nacionales, y se comprometan como uno
solo en favor de los débiles.
2. La ciencia y la tecnología serán perfeccionadas No
habrá nuevos inventos ni descubrimientos desconocidos en ninguna de las
áreas
especializadas, pero en este tiempo precursor presenciaremos los
últimos ajustes o avances de las ciencias y la tecnología para alcanzar
la perfección, la eficacia, exactitud, seguridad completa de todas las
cosas existentes. Es decir, se resolverán los últimos problemas
pendientes, por ejemplo, no habrá nuevas teorías científicas, sino que
harán los últimos ajustes a las teorías existentes con los cuales
eliminarán definitivamente las dudas, errores o preguntas pendientes
para alcanzar el conocimiento exacto de todas las cosas, del universo,
de la tierra, y del hombre. O en la tecnología, por ejemplo, el
automóvil tendra todas sus partes que solo se hará los últimos ajustes
para alcanzar la perfección definitiva. Esto significa que al fin del
tiempo
precursor será el triunfo final de la ciencia y la tecnología.
El
tiempo precursor será el camino hacia la perfección, hacia la salud
completa, por ejemplo, no habrá otras nuevas enfermedades, pero del
total de las enfermedades que hay en el mundo, muchas ya son curables,
ahora nos quedarán las restantes que encontrarán curas definitivas.
Será el triunfo final de la salud mundial al fin de esta etapa
precursora. Lo mismo los delitos que existen, aún quedarán los últimos
delitos que vencer para que llegue el fin de la impunidad.
Esto
significa que será el tiempo de los últimos descubrimientos para
mejorar las cosas existentes. Aunque haya quienes piensen que todavía
queda la mitad de la tierra sin explorar, o el universo es infinito que
apenas se ha comenzado a rastrear, dirán que no será posible que esté
todo descubierto como lo tengo anunciado. Pero si desean seguir
buscando, explorando por el cosmos, por la tierra, por más que se
esfuercen no hallarán nada desconocido sino solo lo ya conocido por los
hombres, por ejemplo, en el campo de la zoología y la botánica, no
habrán otras nuevas familias de especies que descubrir, pero si
seguirán apareciendo especies nuevas que correspondan a las familias ya
conocidas. Recientemente se descubrió un planeta similar a la tierra,
por eso tanto en la tierra como en el universo se seguirá hallando más
cosas pero de las variedades ya conocidas.
Los descubrimientos
continuarán apareciendo en esa etapa precursora solo para perfeccionar
todas las cosas existentes, como prolongación de esta larga historia.
Los pueblos verán estas señales que llevará al triunfo mundial del
Occidente, inminente y cercano, cuando veamos que no habrá nada nuevo
en el camino, y que solo queden los problemas pendientes que se irán
reduciendo progresivamente hasta llegar a cero, perfeccionando
definitivamente todas las creaciones humanas.
Este tiempo previo
no significa otra que enderezar todos los caminos, es decir, hacer los
últimos ajustes para alcanzar la verdad, la eficacia, exactitud,
seguridad, etc., de todas las cosas. Eso es, cada solución definitiva
que tenemos conocerán sus últimos avances para alcanzar la perfección
al mismo tiempo (Mat. 3:10).
3. Exigiremos a los Apóstoles católicos enderezar sus sendas. No
solo las Naciones Unidas sino que también los Apóstoles deben dejar
enderezadas sus sendas. En la Carta de las Naciones Unidas se habla de
la libertad del culto, y que hay que respetar a todas las creencias,
pero este es un mandato de las autoridades, porque desde ese día de la
marcha no será el tiempo de las autoridades sino de nosotros los
pueblos que empezaremos a mandar. Por eso no daremos más permisos a las
religiones, porque somos pueblos laicos y no religiosos, el destino del mundo lo decidiremos nosotros, por lo tanto
nuestra exigencia será la abolición de todas las religiones
establecidas en el mundo por sus propios líderes. No queremos un mundo
pastoral dividido porque no somos más que un solo pueblo que tenemos
las mismas necesidades y las mismas reivindicaciones, no puede haber
más que una sola entidad pastoral, por eso debemos elegir solamente a
los Obispos católicos a quienes pondremos como futuros pastores de esa
Nación que vamos a crear.
Si todos los pueblos están en las
calles del mundo en ese día, significa que aceptan mi petición de
elegir a los Apóstoles católicos, pero no solo eso, sino que también
estaremos ahí para exigir a estas autoridades eclesiásticas a que
pongan fin a todas formas que atenten contra el Derecho Internacional
porque esta es nuestra ley que es del pueblo, y queremos que los
Apóstoles sean como nosotros. Primero, la Ciudad del Vaticano que es
también un Estado soberano, pero aún no es miembro de las Naciones
Unidas, como uno de los pocos que aún no han solicitado, solo está como
observador. Todos los pueblos estarán en las calles unidos a mí para
pedir al Papa que solicite como miembro de ese Organismo y comprometa
con las exigencias de la Carta, porque la meta será completar los
estados miembros, y que no quede ninguno fuera. Si el Vaticano no
ingresa, no habrá completación mundial.
En nuestras protestas
impulsaremos a los Apóstoles a que hagan gran cambio, denunciaremos las
deformaciones legales, le apuntaremos con el dedo no solo al Papa sino
que también a los líderes de las demás religiones mundiales, y les
diremos en su cara «¡No te es lícito!» (Mat 14, 4). No le es lícito
poner las leyes religiosas o legalismo farisaico por encima de las
civiles. No le es lícito condenar a los homosexuales, no le es lícito
prohibir a unos sacerdotes si estos piden el celibato opcional, no le
es lícito que las monjas no puedan ser sacerdotisas y obispas, si estas
piden esos derechos. En nuestras protestas, todas las autoridades, sean
religiosas o civiles estarán frente a nosotros, y lo consideraremos
tiranos a quienes no cumplen el Derecho Internacional.
Si
algunos Obispos católicos han dicho que hay que escuchar la voz del
pueblo, entonces tendrán que escucharnos a nosotros, porque seremos esa
Voz única que es el pueblo que exigiremos. Impulsaremos el respeto del
hombre, denunciando contra todos los abusos de tipo religioso.
Llamaremos a los sacerdotes y monjas, a salir a las calles a luchar por
sus derechos humanos ante el Papa, y apoyar a sus respectivos grupos o
movimientos internacionales quienes reclaman el celibato opcional para
aquellos, y la lucha por la igualdad como ser sacerdotisas y obispas
para estas. Tendrán que seguir presionando al Papa a enderezar
todas las normas jurídicas como establecen los tratados internacionales
para que lleguen a ser uno con el pueblo. Lo mismo serán llamados a
estar en la protesta los seguidores de las demás religiones (indignados
e disidentes que son muchos cuyos testimonios abundan en internet en
contra de los abusos religiosos) para exigir a sus líderes a formar un
solo Cuerpo Sacerdotal con los Apóstoles católicos.
Además,
nosotros los pueblos somos laicos, en nuestras leyes internacionales y
nuestras instituciones estatales están libres de objetos y normas
religiosos, y le exigiremos a los Pastores que pongan fin al culto, que
dejen de oficiar misas, los ritos. Aún sin perder sus roles pastorales,
ellos tendrán que llegar a ser tan ciudadanos del mundo, que tengan una misma mente y un mismo pensar que nosotros los pueblos.
Porque
para crear el futuro País Universal, tanto los Apóstoles como las
Naciones Unidas deben llegar a ser uno con nosotros los pueblos que
mandamos. El fin del tiempo precursor será el fin de los ritos
litúrgicos y sacramentales católicos.
La Iglesia del Papa será
la verdadera sombra de esa realidad futura que vamos a construir, por
eso con nuestra protesta mundial se comenzará a a suceder la realidad
de las cosas últimas de la historia, en consecuencia, todas las cosas
sagradas de la Iglesia, la misa, los sacramentos, sacramentales, las
fiestas, objetos, ritos, rezos, etc., no serán más que tipos o sombras
de los bienes futuros que nosotros los pueblos vamos a crear (Col.
2:16-17). No serán nada más que representaciones o anticipos de los
acontecimientos venideros relacionados con los cuatro principales
sucesos futuros que la Humanidad realizará conmigo.
Todas las
fiestas rituales y litúrgicas de la Iglesia prefiguran la realidad o
cumplimiento que con nosotros comenzaremos. La tipología católica es la
silueta o sombra de ese Hombre del futuro. A la Iglesia del Papa lo
veremos como el antiguo Israel espiritual, como la verdadera sombra que
revela la misma altura, el tamaño, la réplica exacta de nuestra futura
Iglesia del pueblo que vamos a construir. Será el fundamento de esa realidad nuestra. No
podemos comprender plenamente esa realidad futura, si no contara un
conocimiento básico de la Iglesia. Es ella la que explica, la que tiene
la historia y la que predice nuestra llegada como pueblo mesiánico al
fin de los tiempos, de otra forma yo como intérprete definitivo no
podría crear esta realidad futura. Si todos los pueblos se unen a mí en
ese día de la protesta mundial significa que aceptan esta
interpretación mía de las Escrituras y de la Tradición de la Iglesia.
Si
el Cuerpo Episcopal con el Papa a la cabeza quieren que las demás
religiones mundiales sigan su ejemplo, tendrán que tomar la decisión de
enderezar todas las normas jurídicas como establecen los tratados
internacionales de los derechos humanos para que sean sacerdotes y
monjas libres y poner fin al culto.
En
este tiempo pre-mesiánico, todos los pueblos libres que se unen en las
calles
del mundo a mí como un único Profeta indignado para condenar y
denunciar contra los dirigentes religiosos, no solo católicos, sino de
las demás religiones en general por su explotación, dominación,
humillación, que imponen la vida privada como decidirse con quien se va
a casar, indignificar a la mujer, que imponen ritos vacíos, sin sentido
a nuestros pueblos. Nuestra indignación será mayor cuando es provocada
por los jefes religiosos, será nuestro grito en las calles que no
soportaremos más abusos, sacrificios rituales que son cargas pesadas
para nuestros pueblos (Pro.21:3; Isa.1:11-17; 58:6; Ose.6:6;
Amó.5:21-24; Mat.23). El pueblo es nuestro, no de los líderes
religiosos, por lo tanto todos unidos en las calles protestaremos y
pediremos con vehemencia a los dirigentes de las religiones mundiales
el fin del culto ante de crear nuestra Nación de justicia y paz.
4. Con nuestro triunfo mundial llegaremos a ser el nuevo Pueblo Mesiánico En
nuestra protesta mundial, el tiempo de los poderosos llegará a su fin
porque a partir de entonces será el tiempo de nosotros los pueblos que
queremos que haya un cambio o reforma en los organismos internacionales
que se han creado para beneficio de unos pocos y que dejan a un lado a
la mayoría. Por eso queremos que hagan reformas para nuestros
beneficios. En este tiempo precursor será el tiempo que nosotros vamos
a exigir que modifiquen las instituciones globales para que lleguen a
ser de propiedad nuestra y no de las autoridades políticas,
financieras, económicas.
Seremos
los pueblos que debemos llegar
al poder universal y las autoridades civiles tengan que quedarse por
debajo de nosotros con sus poderes nacionales. Es decir, las personas
tienen que estar por encima de las instituciones. Tenemos que llegar al
poder, pero ese poder no significa derrocar a los gobiernos
establecidos, sino someterlos a ellos, porque nuestro poder no es
nacional sino universal. Le vamos a exigir a todos los gobernantes de
las Naciones Unidas a que nos acepten en forma oficial como su
Gobernante universal, y se comprometan obedecernos (Gén. 49:10b). Será
al fin de esta etapa precursora que nos reconocerán como su verdadero
Jefe de la Humanidad (Luc. 1:16), de esta forma llegaremos a ser un
pueblo mesiánico.
En este tiempo precursor o
pre-mesiánico, los pueblos en las calles del mundo obligaremos a todos
los gobiernos nacionales, no solo para poner fin a todas las
hostilidades mundiales y se formen un solo bloque de naciones libres de
la violencia, democráticas, independientes y soberanas, sino que
también se reúnan y aprueben nuestras exigencias de someterse a
nosotros en forma oficial como su futura Autoridad Máxima. Se acabará
así el tiempo precursor cuando el mundo de los poderosos se extingue
por completo, y el del pueblo crece al máximo. Nuestra meta será
alcanzar este triunfo mundial como pueblo que pasa a mandar
oficialmente y los gobernantes obedecen. Todas las Naciones Unidas
terminarán acercándose para reconocer a su nuevo Jefe que será el
pueblo (Mat. 3:5). Es un tiempo que significará limpiar el camino para la llegada del tiempo mesiánico.
5. Será el fin simultáneo de todas las cosas El
fin de nuestro tiempo precursor será el fin todas las cosas en forma
simultánea, como serán los últimos que nos quedarán para ser superados
al mismo tiempo. Cuando todas las cosas hayan alcanzado la completación
global. en el sentido de que todas las enfermedades sean curables (Isa. 35:5), o
que todos los delitos no sean impunes, y que todas las ciencias y la
tecnología terminen de corregir sus últimos problemas pendientes, etc.
Tanto el Episcopado como las Naciones Unidas tengan todos sus
respectivos departamentos especializados completamente limpio de
elementos antidemocráticos. Y que ellos nos reconozcan como su nuevo
Jefe político y religioso o su Voz oficial y universal.
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