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Mi Evangelio


                                                                                                                                             
Título de la obra: Mi Evangelio
Autor: Alen Foper
Género: Escritos
Páginas: 78
Año: 2010
Idioma: Español




Primera Parte

La Creacion de los hombres ha llegado a su fin (Capítulos del 1 al 6).

Yo le anuncio al Ser Humano que tengo la respuesta a todas las preguntas humanas pendientes. Lo viejo que ha sido la etapa creativa del ser humano ha llegado a su fin. Y ahora se comienza lo nuevo, donde solo hay un silencio total, porque los hombres no tienen nada más que decir. Se abre de esta forma una nueva era, en la cuál se expone como Hombre Nuevo, con las dos creaciones más universales: el Episcopado católico y las Naciones Unidas, espiritual y civil. En ambos se manifiesta un único Hombre en quien veo como el Cuerpo de Cristo, su verdadero significado que se descubre mediante la comparación o parábola con la naturaleza viviente.
Este es el Hombre Celestial y Rey de la tierra que durará para siempre.



Segunda Parte

Mi Nueva Creación  (Capítulos del 7 al 13).

He descorrido el velo que oculta el futuro y lo veo de antemano, con mi entendimiento de las Escrituras. Le anuncio que está cumplida la formación de la Sociedad Cristiana conformada entre los Apóstoles católicos y las Naciones Unidas, pastoral y civil.  Y ahora viene el tiempo del cumplimiento de las Escrituras, porque haré realizar mi proyecto que consiste en formar en mi único País con estas dos creaciones universales, quienes son llamados para convertirse en mis pastores y en mis naciones.
Para que se cumpla este plan de convertirse en mi nueva Nación, ambos tendrán que hacer su última tarea que quedan por hacer para alcanzar este glorioso objetivo.

Si la humanidad quiere un mundo justo para todos, no existe otro camino que los Obispos sean mis futuros nuevos pastores, quienes tendrán que dejar eliminadas todas las prácticas rituales, en conjunto con todas las demás religiones y sus dioses de la faz de la tierra. Lo mismo las Naciones Unidas para que sean mías, tendrán que poner fin a toda opresión e injusticia que existen en el mundo. Una vez que ambos cumplan esta misión de ser libres, vendrá el tiempo de la preparación con estos dos elementos universales para crear una sola Nación supranacional en toda la tierra, como el Nuevo Pueblo de Dios, en aquél día, cuando me siente en ese trono que está en la Ciudad del Vaticano para reinar de allí a todas las naciones. Con todos estos sucesos del tiempo del fin de la historia, se cumplirán todas las Escrituras. Crean en mí, porque yo soy el Evangelio. 



Mi Evangelio es para toda la humanidad

Mi Evangelio está dirigido a todos los pueblos de la tierra, no solo para los cristianos profesantes, ya que estos consideran, según algunos comentarios que me han enviados, como una buena broma, una herejía, o que he perdido el juicio. Pero no, el problema está en ellos porque se encuentran amarrados a sus dogmas que no pueden salir de ellos. Entiendo que sin ver con sus propios ojos la realización de mis anuncios, ellos seguirán en sus cautiverios religiosos, lo mismo ocurren con las demás religiones cristianas y no cristianas.  

Mi Evangelio va más allá del mundo religioso, es para todos los pueblos marginados de todas clases que buscan la libertad, porque conozco el camino para conquistar un mundo justo para todos. Por eso, les invito a ustedes a leer la segunda parte de esta obra (capítulos. 7-13), a la que he llamado “Mi Nueva Creación” para comprender porque les digo que soy el Evangelio, y creer en mí. Aunque para los cristianos crean que sea un atrevimiento de mi parte pretender ser aquél de quien se ha escrito los 4 evangelios, y las cartas de los apóstoles, si se ha cumplido en Jesús, hace dos mil años. Esto no lo niego, pero deben saber que son testimonios de fe de los primeros cristianos. La fe no es todo, falta que se cumpla en la realidad, esta vez por vista, entrar en la historia de la salvación. Sin embargo, hay gran parte de la humanidad que no conoce las Escrituras pero si buscan la libertad, incluyendo a los propios cristianos practicantes, todos tienen la misma esperanza. Será mejor dejar a criterios de estos, y que vean con sus propios ojos la realización de las cosas anunciadas por mí.

Mi Evangelio es para todos los que aman la libertad, la justicia, los derechos humanos, a que vengan a mí, porque soy un hombre libre, yo no vengo de un seminario sino que soy un hombre del pueblo. Por eso, si todos aquellos están prestos a colaborar conmigo en la construcción de un mundo justo, tendrán que presionar a sus gobiernos para que enderecen todas las leyes nacionales frente a los mandatos universales de las Naciones Unidas. Esta es la lucha final de la historia, que los cristianos llaman a esta tarea universal como la creación del Reino de Dios.

Si ustedes quieren que yo represente al hombre libre, como su “voz” que se unan a mí para poner fin a toda opresión e injusticia mundiales. Todos aquellos que tienen sed de libertad, de justicia, los que sufren discriminación, marginación, todas las minorías, como los homosexuales, mujeres consideradas como de segunda clase, los que pasan hambres y pobrezas, a todos aquellos sienten que sus derechos no son respetados en sus países, etc., vengan todos a mí porque soy yo quien los haré libres.

Si los pueblos se unen a mí conquistando ese mundo de justicia impulsarán a los cristianos dejar de mirar con ojo de fe a aquél judío de hace 20 siglos, para volverse hacia mí, de quien se cumplen lo que está escrito, como el anunciado por las Escrituras.

Todos los pueblos deben saberlo, que para poner fin a toda injusticia, la humanidad será formada no solamente como un solo bloque político, económico, monetario y social, sino que me tendrá a mí como su representante universal, por el mérito de haber encabezado la liberación humana.

Pero eso no es todo, porque para que se cumplan todas las Escrituras, pondré a los Apóstoles como los futuros pastores que gobernarán conmigo a las naciones. No son otros que los obispos y el Papa que forman parte del cuerpo apostólico, quienes tendrán que abandonar todas las prácticas religiosas para que sean uno en mí. Ellos tienen que ser tan libres como yo lo soy, por eso, si los sacerdotes y monjas de todo el mundo quieren unirse a mí, tendrán que presionar a los obispos y al Papa, sus superiores jerárquicos, para enderezar todas las normas eclesiásticas en nombre de la libertad y el respeto a los derechos humanos, para que puedan casarse como todos los hombres libres, que las monjas puedan ser obispas y sacerdotisas. 

Solo los Apóstoles, quienes serán los únicos pastores que gobernarán conmigo, después de que sean liberados, esto significa que todas las demás religiones tendrán que desaparecer. Si los líderes de las religiones mundiales llegan a ver que mi creación de un mundo justo se está cumpliendo, el culto ya no será necesario, y el número de los fieles se verán mermados porque dejarán a sus dioses, siguiendo el ejemplo de los apóstoles, si estos deciden dejar el culto atrás para seguirme. Los líderes de las religiones no tendrán otra que llegar a un acuerdo universal entre ellos para poner fin al culto mundial junto con el Papa.

Así los obispos católicos serán reconocidos por todos los pueblos libres como sus únicos pastores, para que yo bajo el consentimiento de todas las naciones, al fin de los días estableceré con los Apóstoles y las Naciones Unidas en una nueva Nación supranacional en toda la tierra, como mi Iglesia, la que subsistirá de la Iglesia en misterio. El Obispo de Roma abandonará la Santa Sede para retornar a su respectiva Diócesis, poniendo fin al Papado, porque el trono de San Pedro ha sido creado para pertenecer a la humanidad nueva y libre, y yo como su representante y rostro visible, me sentaré allí en el último día. Crean en mí, porque así se cumplirán todas las Escrituras. Esta es la Buena Nueva revelada definitivamente.

Si creen en mi Evangelio, le invito a unirse a mí hasta que todos los pueblos de la tierra estén de mi lado como uno solo, porque solo así será posible conquistar ese mundo anunciado por las Escrituras. Si los pueblos están dispuestos a colaborar conmigo para que se cumpla mi plan, será señal que el tiempo del fin de la historia ha comenzado.


1. Soy el mensajero de la Buena Nueva, oh Rey


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